Pirámide de necesidades del cerebro

El mes pasado realicé un curso de de extensión universitaria de la UNED, «Cómo hacer neuroanimación»

Me interesa el tema desde que leí hace años el libro de Víctor VentosaNeuroanimación: cómo dinamizar el cerebro a través de la actividad lúdica. También quiero profundizar en él porque lo lúdico, a través de las dinámicas forma parte de mis principales herramientas de intervención, sobre todo en el ámbito de la formación.

Del material que nos facilitaron, hay un punto que habla sobre las necesidades del cerebro, que me ha hecho pensar. Os comparto el apartado, y luego va mi reflexión.

Pirámide de necesidades del cerebro

Richard Gregory, uno de los grandes especialistas en neuropsicología afirma que el cerebro no está programado para buscar la verdad, sino para sobrevivir (Punset, 2011).

Vamos a subrayar los propósitos fundamentales que mueven al cerebro a actuar, con vistas a tenerlos en cuenta y llevarlos al terreno socioeducativo.

Según algunos autores los propósitos son:

  1. La supervivencia
  2. La resolución de necesidades afectivas
  3. El aprendizaje cognitivo

 

 

Por tanto cualquier persona que dinamice ha de evitar o minimizar las situaciones amenazantes que puedan generar miedo o angustia a la hora de implementar procesos didácticos.

Por otro lado, se ha demostrado que ciertos niveles de estrés son beneficiosos para el aprendizaje, al mantener la atención y la motivación, pero siempre que esta sea controlable por el sujeto y no le desborde en cuyo caso pasaríamos a cuadros de ansiedad patológicos que pueden llegar a bloquear el aprendizaje.

Se sabe de la importancia de la creación de contextos emocionalmente positivos e intensos para alcanzar la meta de enseñar a participar, implicando al grupo en el desarrollo de un determinado proyecto de su interés. Cobra especial relevancia la dimensión socio afectiva y el enfoque cultural por encima de otros enfoques más centrados en la dimensión racional o tecnológica. Por tanto, entre las habilidades propias del animador/a ha de destacarse la inteligencia emocional y la inteligencia social. Y es que el cerebro en realidad busca la supervivencia más que servir a principios racionales.

La morfología del cerebro humano en realidad está compuesta por tres cerebros superpuestos, que han venido desarrollándose de manera sucesiva a lo largo de millones de años de evolución en su lucha por sobrevivir.

1º. Es el más primitivo y el que controla nuestros instintos y funciones vitales. Está en torno al bulbo raquídeo. Su objetivo es la supervivencia, es el cerebro instintivo.

2º. Lo forma fundamentalmente el sistema límbico y la amígdala, es el cerebro emocional. Tiene un papel fundamental en la gestión de las emociones, concretamente en las respuestas emocionales automáticas ante situaciones ambientales determinadas. Esta área cerebral se encarga también del almacenamiento de la información asociada a experiencias pasadas. Esta conexión entre memoria y emoción ilustra el papel decisivo que tiene la emoción en el aprendizaje.

3º. La estructura cerebral más reciente en formarse es el neocórtex o corteza cerebral, hace unos 55 millones de años con los primates y que tiene su culminación en los homínidos hasta llegar al homo sapiens. Se trata del cerebro racional, y su papel es fundamental en la gestión y control de las funciones cognitivas superiores asociadas al pensamiento y a la consciencia.

 

Fuente: Material didáctico del curso de EXTENSIÓN UNIVERSITARIA UNED MÉRIDA – Cómo hacer neuroanimación  – María I. Gómez

La reflexión que me nace es: Si el cerebro lo primero que se asegura es de «sobrevivir» y luego de «cubrir las necesidades afectivas» antes de llegar al «aprendizaje» ¿por qué muchas actividades o intervenciones centradas e el aprendizaje lo obvian?

Entiendo que el epígrafe que os comparto lo aborda desde una visión más genérica o global, pero ese sencillo esquema creo que se puede aplicar a nuestro día a día. He trabajado y visto muchos proyectos en dónde el aprendizaje «que se espera» del colectivo con el que se interviene tarda o no llega por lastrar esas dos necesidades previas sin cubrir.

Cómo vamos a mejorar la empleabilidad si no tienes lo básico cubierto como techo y comida (título por cierto de una buena película sobre este tema), tratar de formarte si no puedes pagar los servicios mínimos, o cambiar «x» situación, si tu cerebro y tú estáis tratando de sobrevivir.

Además, aderézalo con cómo de cubiertas están esas necesidades afectivas, cómo has aprendido a gestionarlas, cómo las expresas o que patrones has desarrollado… complicado.

Sé que no estoy descubriendo la pólvora, y que esta reflexión la tenemos muchas personas en cuanto hemos algo de intervención directa, pero ahora que «comienza el año» y todo el mundo habla de propósitos y objetivos, no está de más que demos y nos demos un «repaso» entendiendo que si no empezamos por los cimientos de la pirámide, difícilmente llegaremos a ese aprendizaje pretendido.

Ponys (cortometraje)

Quién haya charlado conmigo del trabajo en grupos, sabe que utilizo la palabra «pony» para situaciones que me encuentro, y les explico que viene de haber visto este corto por primera vez (Gracias a Cris) hace ya 20 años (madre mía… somos mayores)

Me extraña no haberlo compartido antes… pero como no es tarde, si la dicha es buena; y aprovechando que estoy impartiendo estos días un curso de Gestión Emocional para la Intervención Profesional, en el que lo utilizo para trabajar y que hablé de él a una colega de Cantabria, aquí va.

 

Ficha técnica

Intérpretes Esther Ortega, Marta Aledo, Natalia Mateo
Guión / Dirección David Planell
Fotografía Jokin Pascual
Música Musikaína
Sonido David Rodríguez
Montaje Daniel Sánchez Arévalo
Producción Avalon Productions

Sinopsis 

Después de una comida entre tres matrimonios amigos, mientras los hombres hablan de sus cosas en otra habitación, Marta, Natalia y Esther sacan sus ponys a pasear. Pero… ¿Qué es un pony?, ¿para qué sirven?, ¿todo el mundo tiene uno? 


El cortometraje Ponys muestra una conversación aparentemente banal entre tres amigas que, poco a poco, se llena de tensión, incomodidad y emociones ocultas.

Es bueno para trabajar autoconocimiento emocional, empatía, comunicación asertiva, gestión de la envidia, del juicio y de la comparación con los demás.

Objetivos

  • Reconocer emociones propias y ajenas en una situación social.

  • Distinguir emociones primarias y secundarias (por ejemplo: detrás de la ironía, puede haber inseguridad o miedo).

  • Identificar bloqueos comunicativos: silencios, ironías, agresividad pasiva.

  • Desarrollar empatía: comprender qué puede estar sintiendo cada personaje.

  • Fomentar la autorregulación emocional y el respeto en la comunicación.

  • Reconocer las emociones y necesidades subyacentes en interacciones humanas complejas.

  • Analizar los estilos comunicativos y los mecanismos de defensa emocional.

  • Reflexionar sobre el papel de la autoconciencia emocional en la práctica profesional.

  • Practicar estrategias de regulación y comunicación empática aplicables a la intervención.

Trabajando con el corto

Antes de verlo…

Actividad de preparación: “Emociones en la conversación”

  1. En parejas, pedir a los y las participantes que recuerden una conversación reciente en la que se sintieron incómodos/as sin saber exactamente por qué.

  2. En grupo, reflexionar:

    • ¿Qué emociones / sentimientos estaban presentes (envidia, orgullo, culpa, inseguridad)?

    • ¿Cómo se manifestaron (tono, mirada, silencio)?

  3. Introducir la idea de que en muchas relaciones lo que se dice no siempre refleja lo que se siente.

Después de ver el corto…

Actividad de análisis guiado: “Bajo la superficie”

Duración: 30 min

Dividimos el grupo en tres subgrupos, uno por personaje principal. Cada subgrupo analiza:

  1. ¿Qué siente realmente el personaje?
  2. ¿Qué emociones muestra en la superficie?
  3. ¿Qué necesidad o miedo podría estar motivando su comportamiento?
  4. ¿Qué tipo de mecanismo de defensa (proyección, racionalización, negación…) puede estar usando?

Luego, puesta en común en gran grupo y construcción colectiva del “mapa emocional” de la escena.

Actividad vivencial: “Reescribiendo desde la conciencia emocional”

Duración: 40 min

Objetivo: Explorar cómo cambia la relación cuando los personajes comunican sus emociones de forma consciente y asertiva.

Desarrollo:

  1. En grupos pequeños, reescriben un fragmento del diálogo expresando explícitamente lo que sienten (ej.: “me incomoda que…” en lugar de ironías).
  2. Dramatizan la nueva versión.
  3. Reflexionan:
    • ¿Cómo cambia la atmósfera emocional?
    • ¿Qué aprendizajes pueden trasladar a su trabajo con personas (usuarios, pacientes, familias…)?

Actividad de autorreflexión: “El espejo profesional”

Duración: 25 min

Guía de reflexión individual:

  • ¿Qué personaje me resulta más incómodo y por qué?
  • ¿Qué emociones mías ha activado la escena (molestia, empatía, juicio, compasión…)?
  • ¿Qué tipo de situaciones profesionales me provocan sensaciones parecidas?
  • ¿Cómo gestiono esas emociones en mi práctica?

Se puede cerrar con una breve ronda voluntaria de compartir (solo si el grupo es de confianza).

 

Integración: “Competencias emocionales en la intervención”

Duración: 30 min

Objetivo: Identificar, a partir del corto y de la experiencia personal:

  • Qué competencias emocionales se ponen en juego:
    • autoconciencia,
    • autocontrol,
    • empatía,
    • asertividad,
    • regulación del clima emocional.
  • Ejemplos concretos de cómo esas competencias son necesarias en la intervención profesional (por ejemplo, en mediación, acompañamiento, atención al público, etc.).

Cada grupo presenta su síntesis en 3 minutos.

Cierre grupal: “De la pantalla a mi práctica”

Duración: 15 min

En gran grupo, responder oralmente o por escrito:

  • ¿Qué mensaje principal sobre las emociones me deja este corto?
  • ¿Qué aprendizajes puedo aplicar en mi rol profesional?
  • ¿Qué tipo de comunicación quiero cultivar en mis intervenciones?

Y aquí, podéis verlo ;O)

El termómetro grupal

Saber cómo se encuentra un grupo me parece fundamental cuando trabajamos con ellos. Aquí os dejo esta dinámica del «termómetro» para poder trabajarlo ;O)

*Imagen generada con IA

Objetivo: Identificar cómo se siente el grupo en este momento, fomentar la expresión emocional y generar un espacio de escucha y reflexión colectiva.

Duración: 30–45 minutos (según el tamaño del grupo)

Materiales:

  • Pizarra o rotafolio
  • Postit o tarjetas de colores
  • Rotuladores
  • Un dibujo grande de un termómetro emocional (puede tener 4 niveles: frío, templado, cálido, caliente) O, si se hace online, usar una herramienta de colaboración

Desarrollo

Introducción (5 min)

Explicamos el propósito: “Vamos a detenernos un momento para mirar cómo está el grupo: qué emociones predominan, cómo nos sentimos trabajando o conviviendo juntos, y qué necesitamos para mejorar el clima.”

Presentación del termómetro (5 min)

Mostramos el termómetro emocional con cuatro niveles, por ejemplo:

Nivel Descripción
❄️ Frío Desconectado, desmotivado, distante
🌤️ Templado Tranquilo, estable, sin grandes tensiones
🔥 Cálido Participativo, colaborador, motivado
☀️ Caliente Entusiasmado, unido, con mucha energía positiva

Debemos indicar que no hay respuestas buenas o malas; se trata de observar cómo se siente cada uno.

Expresión individual (10 min)

Cada participante escribe en un postit:

  1. En qué nivel del termómetro se encuentra hoy.
  2. Una palabra o frase corta que describa su estado o el del grupo (“agotado”, “tranquilo”, “motivada”, “en proceso”, etc.)
  3. Luego, cada quien pega su postit en el termómetro, sin explicar todavía.

Puesta en común (15 min)

Invitamos a observar el resultado general:

  • ¿Dónde hay más postit?
  • ¿Qué patrones o contrastes aparecen?
  • ¿Qué palabras se repiten?

Luego, abrir el diálogo con preguntas como:

  • ¿Qué nos hace estar donde estamos?
  • ¿Qué necesitaríamos para movernos hacia un clima más cálido o positivo?
  • ¿Qué cosas estamos haciendo bien y conviene mantener?

Promover que todos participen brevemente, sin juicios ni debate.

Cierre y síntesis (5–10 min)

Resumimos resultados: “Hoy el grupo se siente mayormente ___, y eso nos muestra que ___.”

Luego agradecer la sinceridad y preguntar: “¿Qué pequeño paso podemos dar juntos para mejorar o mantener este estado?”

Opcional: registrar los resultados para comparar en una próxima sesión.

Variantes:

  • Versión digital: usar un formulario anónimo o emojis en una pizarra virtual.
  • Versión creativa: en lugar de un termómetro, usar una metáfora visual, como un paisaje emocional (montaña, río, tormenta, sol).
  • Versión rápida: solo pedir que digan en una palabra cómo se sienten y registrar en una nube de palabras.