10 «cagadas» con un grupo

Siempre hablamos de cómo han de hacerse las cosas de manera correcta, Hoy quiero irme a la otra parte, a dónde podemos fallar, a las «cagadas». Y si, «cagadas» y no errores, porque lo son.

Como siempre, esta es una entrada subjetiva, basada en mi opinión y experiencia, tanto a la hora de intervenir con grupos, como de ser parte de uno.

 

cagadagrupos

 

En algún momento no podemos evitarlas, pero si reflexionar para no repetirlas y conseguir que el grupo quede contento con nuestras intervenciones

1. No prepararse antes de estar con el grupo

No todos los grupos son iguales, ni las personas que los componen. En algunos escucharemos sandeces, en otros historias tristes, puede que necesitemos armarnos de paciencia o de energía para lidiar con según qué…

Es verdad que muchas veces no sabemos «que nos va a tocar» en concreto pero si que tenemos que hacer un ejercicio de preparación antes de intervenir.

 

2. No tener la intervención organizada

Ya vayas a desarrollar una formación, hacer una manualidad, dar una charla, o facilitar una reunión. Si sabemos a qué vamos, tenemos que ir con toda la lista de tareas preparadas de ante mano (desde haber comprado los materiales, tener claro que pasos vamos a dar, cuanto tiempo tenemos, etc.)

La flexibilidad y la capacidad de improvisación son importantes, pero no pueden ser nuestra hoja de ruta.

 

3. Decir nada más llegar “me tenéis que perdonar, pero estoy muy nervioso/a, cansado/a, etc.”

¿Qué objetivo tiene decir esto? ¿dar pena, hacerte con la compasión del grupo, rogar que te perdonen por las equivocaciones que vas a cometer? En ese momento ya no vale de nada, está con el grupo delante….

Imagina que te lo dice un médico antes de entrar a quirófano. Asusta ¿no?

 

4. Centrarte en tu intervención casi más que en el grupo

«Tengo que hacer el taller» «Hay que hacer 8 entrevistas» «Voy fatal de…» «Mi trabajo es este» Que si, que está muy bien, que todas las actividades y proyectos tienen su «lo que hay que hacer» pero siempre lo digo, TRABAJAMOS CON PERSONAS, no con ladrillos. La  actividad es importante, por supuesto, pero cuando intervenimos con grupos, hay ocasiones en los que no es el día más apropiado.

 

5. Unilateralidad en la comunicación

Trabajamos en y con el grupo, que se compone de personas, cada una de su padre y de su madre. El mensaje no puede salir solo de nuestra parte hacia el grupo y que no haya vuelta. Si hablamos, después escuchamos, si nos preguntan, respondemos…

 

6. No mirar a las personas a los ojos

Relacionado con el punto 5, pero más allá.

El mal de caer en la mecanización, donde se suelta (o vomita) información casi de manera automática, sin atender (mirar) a la persona que nos habla. Me parece de tan poca educación…

 

7. Saturar con información

Si estamos trabajando con un grupo, parte de nuestro papel es facilitarles la vida, o al menos el espacio de vida que comparten con nosotros/as. Información clara, corta y concisa. Dar datos de más es inútil y un desgaste para la persona profesional.

* Y si es una presentación, recuerda es un powerpoint o un prezi (aunque no soy mucho yo de ello) no el Quijote.

Campaña a favor de la sencillez en la información ¡YA!

 

8. Asar de calor

Vale que esto pueda ser porque viva en el norte y nos hace frío, o porque particularmente llevo fatal el calor. Pero una temperatura alta en el espacio (aula o similar) donde estemos con el grupo provocará sopor a la gente. Sus ganas de participar caerán y su interés desaparecerá.

Un ambiente fresco nos vendrá mejor.

 

9. Hacer dinámicas y no entender La Dinámica

Nos vanagloriamos de hacer dinámicas (mal llamadas, lo sé) / técnicas con el grupo, pero no entendemos «la dinámica» de los grupos.

Saber en qué momento está ese grupo, que la atención decae cada cierto tiempo, que se necesitan momentos informales (¡momentos de café siempre!)

 

10. No ser TÚ

No puedes «fingir un personaje» (salvo role playings), dar un discurso contrario al tuyo o aparentar algo  que no eres, o hablar con palabras que no son tuyas (y si, por eso en vez de llamarlo errores lo llamo «cagadas»).

Las personas notamos cuando alguien está haciendo un papel (vale, hay grandes mentirosos/as, pero en general…) y no es creíble, pierdes mucho ante el grupo si pretendes ser algo que no eres. Mejor hacerlo correcto pero siendo tú.

 

Espero que con esto reflexionemos (yo también) y la «caguemos» menos ;O)

El espacio como facilitador del aprendizaje

El espacio debe ser un elemento más de la actividad y, por tanto, es necesario estructurarlo y organizarlo adecuadamente a la actividad que vayamos a desarrollar (no es lo mismo un taller de manualidades que una formación)

El espacio se convierte en factor didáctico puesto que nos ayuda a definir la situación de aprendizaje y nos permite crear un ambiente estimulante para el desarrollo de todas las capacidades del grupo.

Y no hablo solo de aulas, ya que es evidente que es donde se produce el aprendizaje programado, estructurado. Creo que todos los espacios donde trabajemos con un grupo, deben tener el enfoque del que os hablaré más abajo.

espacio
Comedor del Centro de Día de la Asociación El Patiu, Posada de Llanes

Tres aspectos que tenemos que tener en cuenta respecto al espacio:

Debe ser…

  • Adecuado para el grupo con el que pensamos trabajar
  • Estimulante, accesible, flexible y funcional
  • Estético, agradable para los sentidos.

Lledó y Cano (1994) señalan cinco principios para un nuevo ambiente escolar en el aula. Bien vale para el ámbito no formal. Debajo de cada uno os pongo como yo lo interpreto.

  • El aula debe ser un lugar de encuentro entre unos y otros.

Sillas dispuestas en círculo, veámonos las caras.

Debe ser un espacio seguro, transmitir confianza.

  • Deben sugerir gran cantidad de acciones.

Espacio para crear, para escribir, para dinamizar, para hablar… ya decía mi abuelo que «cada cosa tiene que tener su sitio»

  • Debe estar abierta al mundo que le rodea.

Si un tema «de fuera» de la actividad nos ayuda a nuestra tarea de aprendizaje aprovechémoslo

  • Debe ser un espacio acogedor.

Ponerlo un poco guapo.

Debe apetecer quedarse.

  • Nuestra clase tiene que ser un lugar vivo, un lugar distinto, con personalidad
    propia.

Decorar con el trabajo que se vaya haciendo al gusto del grupo, que lo sientan suyo

 

Identificación del «problema» en el equipo

Evaluar es fundamental para la mejora de… todo. Por eso además de evaluar proyectos o actividades, debemos invertir tiempo en evaluar a las personas y equipos. Si el engranaje que debe hacer funcionar el proyecto se resiente, todo puede irse a bajo.

Por eso os dejo esta dinámica – esquema para identificar «problemas» (lo pongo entre comillas ya que puede que todavía no sea un problema, pero se convierta en uno) en el equipo, con algunas de las situaciones frecuentes en equipos de trabajo.

problemasequipo

Cómo utilizarla:

Yo propondría primero trabajarla de manera individual. Pasando el esquema a las personas que componen el equipo, y que añadan los «problemas» que detecten, además de las causas y soluciones que vean.

Luego haría un volcado con todas las respuestas y las abordaría en una reunión grupal.

 

«PROBLEMA»

POSIBLES CAUSAS

QUÉ PODEMOS HACER

Algunas personas no saben lo que el grupo espera de ellos, no entienden el sentido de lo que hacen…

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Algunas van a su “bola”

 

 

 

 

 

 

 

 

Algunas personas desconocen cuál es su tarea y su relación con otras componentes del equipo…

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Algunas, más allá de su voluntad, no pueden cumplir sus tareas.

 

 

 

 

 

 

 

 
 

 

Hay gente que se lleva mal. El trabajo se resiente.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Algunas no quieren trabajar y cooperar con el resto del equipo.

 

 

 

 

 

 

 

 

Algunas personas trabajan bien solas, pero no cumplen con el equipo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Hay personas que no se siente reconocidas por la labor que realizan.

 

 

 

 

 

 

 

 

No se toman decisiones importantes, se cae en contradicciones e incoherencias