Acertijos de pensamiento lateral

Uno de los contenidos «troncales» de mis formaciones suele ser la creatividad. Pero no entendiéndola como «pintar» «componer» o «escribir» bien, si no como la capacidad de encontrar soluciones diferentes ante un mismo problema.

Para ello entre otras técnicas, utilizo acertijos de pensamiento lateral.

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¿Y qué es eso? pues…

La cosa va mas o menos así: al grupo se le presenta un problema que no contiene la información suficiente para poder descubrir la solución.

Para avanzar se requiere de un diálogo entre quien lo plantea y quien lo quiere resolver. En consecuencia, una parte importante del proceso es hacer preguntas.

Las tres respuestas posibles son:

  • Si
  • No
  • No es relevante

Cuando una línea de preguntas se agota, se necesita avanzar desde otro lugar, desde una dirección completamente distinta. Y aquí es cuando el pensamiento lateral hace su aparición.

La mecánica es sencilla. Al grupo se les lee el final de la historia, y luego a preguntar…

Aquí os dejo algunos:


Hombre alterado

Lo que hay que contar:

Un hombre despierta, enciende la tele, ve algo en ella, se levanta corriendo y sube una escalera. Una vez arriba enciende una luz y se suicida. ¿por qué?

Solución:

El hombre era el encargado de un faro. En la tele sale el accidente de un barco contra unas rocas. Se había dormido y por lo tanto no había encendido el faro y ha sido el responsable de la catástrofe.


Contraseña

Lo que hay que contar:

Un grupo de detectives deben entrar en un local sospechoso. Para ello tienen que adivinar la clave secreta que hay que decir para entrar. Deciden aparcar en un coche enfrente de la puerta del local con un dispositivo de escucha que les permite oír lo que dicen al entrar. Ven que llega una persona y llama a la puerta. El portero dice «14» y la persona contesta «7». Le deja pasar. Al rato llega otra persona y llama a la puerta. El portero dice «8» y la persona contesta «4». Le deja pasar. Entonces al ver tan fácil la clave, uno de los detectives se atreve a probar. Va a la puerta y llama. El portero dice «12» y el detective contesta «6». Se abre la puerta le disparan y lo meten dentro. Han fallado. Los otros dos detectives deciden seguir escuchando. Llega otra persona y llama a la puerta. El portero dice «18» y la persona contesta «9». Le deja pasar. ¿cómo es posible?

Solución:

La clave es el número de letras que tiene el número:

14 –> catorce –> 7

8 –> ocho –> 4

12 –> doce –> 4

18 –> dieciocho –> 9


Desnudo en el desierto

Lo que hay que contar:

Se ha encontrado un cadáver de un hombre en el desierto. Está desnudo y solo lleva un palito en la mano. ¿Qué le ha pasado? ¿Cómo llegó hasta allí?

Solución:

El hombre viajaba en globo con otros dos hombres. Cuando cruzaban el desierto tuvieron problemas de sobrepeso y tuvieron que soltar lastre. Pero no sirvió con soltar los sacos de arena. Tuvieron que tirar las mochilas y la ropa. Estando los tres desnudos seguían con sobrepeso, por lo que decidieron echar a suertes cuál de ellos saltaría. Arrancaron palitos del cesto del globo y el que sacara el palito más corto saltaría. Este es nuestro amigo desnudo en el desierto.


El asesino

Lo que hay que contar:

Un hombre se cuela en casa de una mujer y la asesina. Al ver el libro que estaba leyendo se arrepiente de haberla matado. ¿Por qué?

Solución:

El asesino es un asesino a sueldo, ha matado varias veces por dinero. Pero esta vez, asesina a esta mujer porque ella había estado presente en uno de sus asesinatos y podría delatarle. El libro que estaba leyendo estaba escrito en braille, era ciega y por eso el asesino, al darse cuenta de que no le podría reconocer, se arrepiente de haberla matado.

 

 

Dinámica «Cruzar la frontera»

Otra dinámica de mis favoritas, no sé si por la de creatividad que puede salir de ella o por lo surrealista de las soluciones que dan los grupos. Por eso la incluyo en casi todas mis formaciones.

Aquí os la dejo ;O)

 

Cruzar la frontera

Objetivos:

  • Favorecer la cohesión grupal
  • Fomentar la creatividad
  • Facilitar el trabajo en equipo

 

Desarrollo:

Esta dinámica consiste en que los y las participantes deben cruzar «una frontera» imaginaria sin caer en la lava y los cocodrilos anti-lava que se interponen en la misma.

Se divide al grupo en 2 equipos  y se les entrega 3 baldosas mágicas a cada uno de los equipos.

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Consigna para los equipos:

  • Explicamos que deben cruzar la frontera sin caer a la lava y que TODXS los y las integrantes del equipo deben llegar a la otra orilla, valiéndose únicamente de las «baldosas mágicas»

Las baldosas (gracias a su magia) pueden doblarse, partirse en trozos más pequeños o lanzarse sin perder sus propiedades anti-lava. Esto no se lo diremos, haber cual de los grupos tiene la ocurrencia de usar la magia de las baldosas.

  • El grupo debe cruzar de forma real de un lado al otro de la frontera (no vale decir que la «baldosa» es un teletransportador, o que bloquea la lava… que los hay muy listxs)

 

Para trabajar la creatividad, fomentamos la competitividad del grupo diciendo que deben encontrar la mayor cantidad de maneras posibles de «cruzar la frontera» sin repetirse, y que si un equipo utiliza esa manera de cruzar, el otro equipo ya no podrá usarla.

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Algunas maneras de cruzar: Camino de baldosas e ir saltando de una en una hasta llegar al otro lado; utilizar las baldosas como patines y una vez al otro lado lanzarlas al equipo para que otra persona las use; 2 personas a la pata coja (cada uno con una pierna diferente)

 

Materiales: 3 folios o cartulinas tamaño A4 por equipo (también llamados «baldosas mágicas»)

El tarro y el maestro (Aprendiendo a priorizar)

Os comparto este cuento o leyenda (sin autoría reconocida) que he encontrado por la red mientras buscaba dinámicas nuevas que introducir en mis formaciones.

Estaba buscando técnicas para trabajar la gestión del tiempo o cómo priorizar lo importante. Y me encontré con este texto, que o bien podemos leérselo al grupo, o bien representar como el viejo maestro hace en la historia.

Para que me entendáis, mejor leed la historia ;O) 

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El tarro y el maestro

Un día, un viejo maestro fue contratado para dar una formación sobre la planificación eficaz de su tiempo a un grupo de 15 ejecutivos de grandes compañías norteamericanas.

El maestro les miró, y les dijo “Vamos a hacer un experimento”.De debajo de la mesa, el profesor sacó un inmenso tarro de vidrio que puso delicadamente en frente suyo.

Luego sacó alrededor de doce piedras tan grandes como bolas de tenis y las depositó cuidadosamente, una por una en el gran tarro. Cuando el recipiente se llenó hasta el borde y era imposible agregarle una sola piedra más, levantó lentamente los ojos hacia sus alumnos y les preguntó:

“¿Os parece que el tarro está lleno?”

Todos respondieron: “Sí.”

Esperó unos segundos y agregó : “¿Estáis seguros?”

Entonces, se agachó de nuevo y sacó de una bolsa muchas piedrecillas. Con mucho cuidado las agregó y sacudió ligeramente el tarro.

Las pequeñas piedras se infiltraron entre las grandes… hasta el fondo del tarro. El viejo maestro levantó nuevamente los ojos hacia el grupo y reiteró su pregunta:

“¿Os parece que el tarro está lleno?”

Esta vez sus brillante grupo comenzó a entender…Uno de ellos respondió:“¡Probablemente no!”

“Bien”, respondió el viejo profesor.

Se agachó nuevamente y esta vez sacó de debajo de la mesa otra bolsa con arena y la agregó la arena al tarro.La arena rellenó los espacios existentes entre las piedras y las piedrecillas.

Una vez más, preguntó: “¿Os parece que el tarro está lleno?”

Esta vez sin pensarlo dos veces y en coro, los brillantes alumnos, respondieron:“¡No!”

“¡Bien!”, respondió el viejo profesor.

Así que el hombre cogió la botella de agua que estaba sobre la mesa y llenó el tarro hasta el tope. El viejo maestro levantó entonces los ojos hacia su grupo y preguntó:

“¿Qué nos demuestra esta experiencia?”

El más audaz respondió: “Esto demuestra que incluso cuando creemos que nuestra agenda está llena,si lo deseamos realmente, podemos agregar más citas, más cosas para hacer.”

El profesor respondió: “No es eso. La gran verdad que nos muestra esta experiencia, es la siguiente: Si uno no mete las piedras grandes primero en el tarro, jamás podría hacer entrar el resto después.”

“¿Cuáles son las piedras grandes en vuestras vidas?”:

“¿La salud?”

“¿Su familia?”

“¿Sus amigos?”

“¿Realizar vuestros sueños?”

“¿Hacer lo que amáis?”

“¿Aprender?”

“¿Defender una causa?”

“¿Relajarse?”….

Lo mismo ocurre con la vida: Si gastamos todo nuestro tiempo y energía en las cosas pequeñas, nunca tendremos lugar para las cosas realmente importantes.

Presta atención a las cosas que son esenciales para tu felicidad .Ocúpate de las piedras primero, de las cosas que realmente importan.

Establece tus prioridades, el resto es solo arena…