Reflexión sobre el "Juego" como método educativo

Artículo nº15, Julio 2008 de  Un mundo de sueños.


“¡A la escuela no se viene a jugar, se viene a estudiar!”
“¡Esto no es un juego, esto es algo importante!”
“¡Jugar es perder el tiempo!”
“Jugar es solo cosa de niños”
“Jugar es poco serio”
¡Basta de jugar, a trabajar!

Estos y otros mensajes son comunes en nuestra sociedad  y  “para muestra basta un botón”. Basándonos en este sabio dicho popular, citamos a continuación la siguiente frase de   Alejandro Londoño, autor colombiano,  de profesión docente,  en su libro “112 dinámicas”,  editado por Indo American Press Service  en Bogotá, Colombia, con catorce reimpresiones dada  su gran venta, distribuido en todos los países de  Latinoamérica y otros de diversos continentes, con 14° reimpresiones. Londoño dice lo siguiente refiriéndose a las dinámicas grupales:   “Se toman como un juego o se toman como algo serio” (página 12). Si de esta manera piensa un educador y especialista en trabajo con grupos, es fácil comprender que este tipo de descalificación hacia lo lúdico esté en frases vertidas por muchos otros tipos de profesionales, políticos, comerciantes , vecinos de un barrio, etc.

Como contrapartida, veremos a continuación que es lo que piensan diversos autores, algunos de ellos muy acreditados mundialmente. También realizaremos un análisis de las diversas corrientes del pensamiento que tienen a la disciplina lúdica como algo significativo en sus contenidos.

Veamos entonces si los siguientes autores, a los que hemos ubicado en diferentes enfoques, toman al juego tal como dice el título de este artículo o lo toman de otra manera.


Evolutiva y psicológica

  • Bally, diferencia instinto y juego en la vida animal. El primero acciona en función de la subsistencia para la vida en un campo en el que el animal no se diferencia de su medio ambiente. En cambio el mismo animal, al jugar, tienen conciencia de su yo, siente libertad, no siente miedo, descubre cosas nuevas, aprende. Gracias al juego el animal devela, descubre, etc.
  • Piaget, en donde se relaciona el juego infantil con diversos estadíos de su crecimiento en relación a asimilación de los objetos de la realidad con sus conductas, simbolización o poder jugar con objetos ausentes, las reglas sociales, juego de construcciones cada vez más complejas.
  • Wallon, el que dice que con el juego el niño reproduce, imita y revive las impresiones que le brinda su medio ambiente
  • S. Freud. El que entiende que el niño juega por placer, y para elaborar situaciones traumáticas
  • M Klein entiende que el juego es una forma de analizar las fases tempranas de su evolución
  • A Freud, dice que con el juego es una técnica auxiliar de tratamiento, dado que el niño al jugar, desplaza al exterior sus miedos, dominándolos por medio de la acción
  • Palladino, el juego es el mejor elemento de equilibrio y salud psíquica del niño
  • Winnicott En la zona del juego, el niño reúne objetos o fenómenos de la realidad exterior y los usa al servicio de una muestra derivada de la realidad interna o personal.

Cognitiva

  • Motta, el juego es un facilitador nato para el desarrollo de funciones cognitivas y afectivas, garantizando así el proceso ontogénico de crecimiento. Es una actividad que nace en modo natural  en cada persona, permitiéndolo un crecimiento continuo, así como un desarrollo de la creatividad, la expresividad y la comunicación, permitiéndole abordar desde allí situaciones nuevas y conduciendo a una mayor integración sociocultural              
  • Ofele , por un lado están aquellos posibles aspectos, habilidades, conocimientos, etc., que una persona puede aprender espontáneamente como consecuencia de cualquier juego, y por otro lado está lo que algunos autores consideran en cuanto juego como herramienta, o como modo especial para lograr determinados aprendizajes. En este sentido estaría en general estrechamente vinculado a un contexto educativo – institucional, aunque no exclusivamente
  • Moreno, el juego es una poderosa herramienta porque hace participar dentro de la situación lúdica a la persona en su totalidad, con su bagaje perceptivo, sensorio-motriz, lingüístico, socio-emocional, corporal, estético, lógico-matemático, estructura de pensamiento, etc.     

Cultural

  • Ofele, el juego está estrechamente vinculado a la cultura. La estructura de los juegos refleja preocupaciones y valores de la sociedad en la que ocurren, siendo los juegos contextos para el aprendizaje cultural.
  • Scheines, en nuestra época acelerada y fluyente el hombre es exigido a jugar para no quedar fuera  y el juego fortalece su capacidad creadora: en el ejercicio lúdico el individuo recupera el sabor de la libertad y el gozo del acto creador.
  • Motta, el juego nace en una determinada cultura, es atravesado por sus parámetros y retorna a ella haciéndola evolucionar y crecer

Funcionalista

  • Scheines, citando a Platón, en la perspectiva del filósofo griego, el juego es una práctica saludable por el cual el niño se acostumbra a obedecer, no a su razón individual, sino a la lógica que rige el juego que está obligado a jugar……….a juegos tradicionales repetidos generación tras generación, invariables, casi ritos, de reglas inmutables y controlados por los adultos.

Crítica

  • Reboredo, el ludismo es un lenguaje perdido. El juego se ha convertido en una actividad mediatizada por el juguete industrial, y en estas condiciones no es tal, o en caso sea un juego sui generis en el que prima la reproducción del sistema de objetos existentes en el mundo real. Jugar es un acto político. El desarrollo tecnológico y la unidad dialéctica producción / consumo requieren que ningún espacio de la vida individual y colectiva escape a las leyes de la eficacia que le son imprescindibles para su reproducción. El juguete industrial es un aparato de dominación psicosocial
  • Tiempo de juego,  los juguetes altamente industrializados, juegan con el jugador. El objeto (juguete) pasa a dominar al sujeto (persona) y le dice cómo jugar. La persona pierde las cualidades que le de debe brindar el juzgar tales como la libertad y la creatividad. En cambio si el juguete no se encuentra altamente industrializado, como por ejemplo un palo de escoba, es el jugador el que con su libertad inyecta en el juguete a que y cómo jugar (un palo de amasar, una espada, una escoba voladora, un rodillo para hacer equilibrio , etc.)

Participativa y transformadora

  • Alforja – Cedepo,  y   Tiempo de Juego las técnicas (juegos), deben ser participativas para realmente generar un proceso de aprendizaje  y transformación.

Derecho humano

  • IPA, los estados partes reconocen el derecho del NIÑO al descanso y al esparcimiento, al juego y a las actividades recreativas apropiadas para su edad y a participar libremente en la vida cultural y en las artes.

Artística
  • Huizinga, mientras que la religión, la ciencia, el derecho, la guerra y la política parecen perder gradualmente, los contactos con el juego que los estadios primitivos de la cultura manifiestan tan abundantemente la poesía, nacida de la esfera del juego, permanece en ella como en su casa.
  • Tiempo de Juego,  el arte se manifiesta en parámetros emocionales similares al juego. En el arte se siente más que lo que se piensa; en el juego también. En el arte se ingresa en ámbitos de libertad y creatividad mayores que en la vida cotidiana; en el juego también. En el arte se perciben grados de placer que sirven de incentivos vocacionales; en el juego también.

Constructivista
  • Medina, el aprendizaje Constructivista con su aceptación del error constructivo, su requerimiento de actividad y participación para la elaboración y confrontación de hipótesis y el clima requerido de alegría y de libertad responsable, tiene en el juego el método que le es más propio para concretarse en el medio educativo.
  • Vigostsky, la relación del juego con el desarrollo, es lo que el aprendizaje para el desarrollo. El juego es una fuente de desarrollo y crea zonas de evolución inmediata.

Disciplinaria
  • Leif, es preciso que los docentes partan del juego de los niños, también es preciso que sepan volver a él. A fin de cuentas, el juego no debería ser considerado como una disciplina y practicado como tal.

Terapéutica
  • Rozental, el juego que un niño entabla con un analista, posee una eficacia en relación con su sufrimiento. Cuando hablamos de cura, es a esa eficacia a la que nos referimos: a esa posibilidad que el juego posee de transformar el padecimiento.
  • Tiempo de Juego,  el juego facilita en diversos tratamientos de salud, lograr aplicar en las personas,  una dosis de cualidades propias de lo lúdico que implican pasar de una zona de menos salud a una de más salud.


Además otras corrientes de pensamiento entienden al juego como:
Una acción  o función  humana en sí, sin otro objetivo que el jugar por jugar. “Lo que define al juego, es que uno juega sin razón, y que no debe haber razón para jugar. Jugar es razón suficiente…” (Lin Yutang en Cañeque Hilda)
Una acción patológica , dada la adicción que puede hacer presa a un ser humano. La ludopatía, se traduce en la compulsión por jugar. En general este serio problema se especifica en juegos de azar y por dinero, en donde , ciertas personas pueden perder sus bienes y colocar en situación de riesgo y severo daño a sus familiares y a sí mismo. Existe legislación en donde se puede inhabilitar para ejercer la administración de los bienes propios, a las personas denominadas “pródigos” que se encuadran en la tipología de ludópata. Estos requieren como toda adicción, tratamientos de salud mental.
Una acción de distracción. “ El juego es el arte o técnica que el hombre posee para suspender virtualmente su esclavitud dentro de la realidad, para evadirse, escapar, traerse a si mismo de este mundo en que vive a otro irreal. Este traerse de su vida real a una vida irreal, imaginaria, fantasmagórica es dis-traerse.” (Jose Ortega y Gasset, en Hilda Cañeque.)
Una acción deportiva. Es común relacionar al juego con el deporte. Los hay con mucho predicamento entre millones de personas como el fútbol, el que puede ser un juego en la medida de incluir y responder a las características y cualidades que las teorías de los juegos dictan. En general se observa a los participantes y contexto futbolístico sumidos en la desesperación por ganar, realizar actos violentos contra los demás, movilizar sumas de dinero exorbitantes ,etc,  lo que  se contradice con las cualidades de libertad y  placer que deben imperar según nuestra concepción de lo lúdico. Existen sí muchos deportes realizados por el placer de jugarlos, que sin duda pueden relacionarse con lo lúdico. (varios)
Acción de  cooperación. Línea de diseño lúdico tendente a privilegiar lo cooperativo sobre lo competitivo  (Orlick Terry)
Una disciplina que en Economía sirve para la toma de decisiones y cálculo de probabilidades (Shubik Martín)
Es también muy común hallar autores que utilicen el juego como estrategia para el aprendizaje o reforzamiento de valores,  experimentación científica tecnológica, difusión religiosa,  etc.

Conclusiones

Deducimos que los autores nombrados, entienden a lo lúdico, en forma bastante diferente a lo que expone Londoño y muchos otros que sin fundamento alguno, descalifican al juego.

Este breve análisis, que no pretende ser abarcador con relación al tema en cuestión, es una contestación sistemática a la descalificación que sufre lo lúdico en diversos estamentos sociales y disciplinarios

Entendemos que la ignorancia, prejuicios y estereotipos sobre la disciplina lúdica, hace descalificarla sin fundamentos y lo que es peor, ralearla por parte de profesionales y operadores que deberían contarla como un contenido esencial en su bagaje de conocimientos y prácticas.

Estudiemos y apliquemos la disciplina lúdica en toda su complejidad y extensión, y comprobaremos sus bastas bondades para el ser humano,  tan  alejadas de las descalificaciones que se suelen escuchar.

Podríamos entonces y luego de dar estos conceptos sobre la disciplina lúdica,  transformar los dichos que dan comienzo a este artículo de la siguiente forma
“¡A la escuela se viene a jugar para estudiar mejor!”
“¡Esto es un juego, esto es algo importante!”
“¡Jugar es ganar en el  tiempo!”
“Jugar es cosa de niños, de adultos y de todas las edades”
“Jugar es algo esencial dentro de un clima de alegría y placer”
¡Qué lindo sería trabajar jugando!

Los jóvenes marcan su territorio

ANATXU ZABALBEASCOA 24/04/2011

Una vía innovadora que busca dar cabida al ocio de las nuevas generaciones en edificios vanguardistas. Extremadura estrena las Factorías Jóvenes. ‘Skaters’, grafiteros y arquitectos se ponen manos a la obra. Juntos.


Carlos Javier Rodríguez Jiménez era profesor de educación física en el instituto Pedro de Valdivia de Villanueva de la Serena (Badajoz). Había hecho estudios sobre la humanización de los espacios urbanos y creía que los deportes y las actividades no competitivas como el hip-hop o el skate podían ayudar a entender y educar a los jóvenes. «Ellos necesitan hacer deporte. Pero no que exista un ganador y un perdedor. Lo importante es que suden espontáneamente sin tener que alcanzar un resultado», cuenta hoy desde el despacho de consejero de los Jóvenes y del Deporte que ocupa desde 2007. Fue Rodríguez quien, con cuatro compañeros, presentó en 2006 un proyecto pionero: Factoría Joven. Se trataba de que los mismos jóvenes diseñaran los espacios para su ocio que estaban dispuestos a mantener. Hoy está sentado al otro lado de la mesa negociadora. «Los colectivos que se reunían conmigo me ven al otro lado. Yo mismo me veo al otro lado», cuenta.

Extremadura es la única comunidad con una consejería que lleva ese nombre, «de los Jóvenes y del Deporte». El «joven» es un individuo entre 14 y 34 años, y las «factorías» que van levantando por la región quieren convertirse en su lugar en la ciudad.

En Mérida, no lejos de la consejería, están de estreno. Los arquitectos José Selgas y Lucía Cano han transformado la nueva Factoría Joven en un reclamo para la celebración de la juventud y la vida en común. El edificio ligero de policarbonato es como un porche colorista abierto a la ciudad. La primera impresión es que pone de buen humor. Se inauguró a comienzos de la primavera y muchos de los 19.000 jóvenes que viven en Mérida ya han pasado por ahí.

Con todo, y por vistoso que sea el nuevo edificio, la clave de esta iniciativa es más el cómo que el qué. «Importa el método participativo y colaborador en la concepción del proyecto», explica el consejero. Y los arquitectos lo corroboran: «Es el edificio más simple que hemos hecho. Nos hemos limitado al papel de «oído cocina»: tres salas de actividades de 75 metros cuadrados y tres almacenes de 25, más oficinas, más aseos, más zona deskate, más rocódromo, más teatro al aire libre, más un muro para grafitis, ¡oído cocina! Que las piezas puedan usarse independientemente, ¡oído cocina! Que haya zonas exteriores de sombra y protegidas de la lluvia, ¡oído cocina! Que cueste menos, ¡oído cocina! Que tenga luz por la noche para poder usarse con libertad de horarios, ¡oído cocina!».

Muchos proyectistas desconfían de la participación de los colectivos en la toma de decisiones. Consideran que obstaculizan el diseño y el trabajo, y que suelen retrasar las obras. «Aquí no ha sido un problema. Ha sido la solución», resalta el consejero. «Los colectivos ya venían llorados. Les decíamos hasta dónde podían llegar. Todo el mundo ha sabido ceder». Cuando convocaron el concurso de ideas avisaron de que el proyecto podría ser modificado por los colectivos. Esa iniciativa es pionera en la región. «Y está siendo identificada como buenas prácticas por la Unión Europea», explica el consejero. Desde que presentaron el proyecto, durante la presidencia española de la Comunidad Europea, no han dejado de llegar a Extremadura políticos de otros países y de otras regiones para conocer las instalaciones.

La apuesta por los colectivos es pragmática. Busca solucionar problemas escuchándolos. Las Factorías Jóvenes quieren «humanizar las calles de las ciudades; el hormigón ocupa mucho espacio», cuenta Rodríguez. Por eso, los lugares para ubicarlas son parcelas amplias junto a espacios verdes.

El edificio colorista, extravagante, ligero y resistente de Mérida es una gran marquesina apoyada en las salas. «Abierta a todo el que quiera acercarse hasta allí. Nuestra intención ha sido que no exista filtro alguno para nadie», explican los arquitectos. Está en el barrio de la Corchera, elevado un metro y medio, «para no tener que tocar el sensible sustrato histórico de la ciudad», aclaran. Una zona antaño no residencial y alejada del centro, por encontrarse más allá de las vías del tren, pero que hoy es un pulmón junto al río Albarregas. «No es un barrio tradicional», explica el consejero. Ha crecido con servicios como un velódromo, las dependencias de la Administración o el instituto Albarregas. Pedro Marcos, director de ese instituto, vecino de la Factoría Joven, asegura: «En el instituto pensamos que la educación es algo más que la mera transmisión de conocimiento. Hay que inculcar valores como la convivencia, el trabajo en equipo y el respeto por la diferencia. Las actividades de la Factoría Joven encajan en este planteamiento educativo. Está por ver la aceptación a largo plazo, pero el primer indicio es que los jóvenes sí lo usan«.

A pocos metros de su centro, la Factoría bulle. Se ha convertido en lugar de encuentro. Entre 300 y 400 jóvenes la visitaron los primeros días. «Hoy son unos 150 diarios, pero ya no son visitantes, son usuarios», explica Antonio Fernández Collado, que era electricista y ahora es uno de los cuatro dinamizadores que trabajan allí. Con el pelo largo y los pantalones bajos, no aparenta sus 30 años. Parece que el lugar contagia.

¿A todos los jóvenes les interesa el skate y los grafitis? Se hicieron muchas encuestas. De las conversaciones con las entidades juveniles de Plasencia, Mérida, Badajoz o Cáceres se dedujo que algunos prefieren actividades reposadas. «En Cáceres, por ejemplo, habrá un observatorio astronómico y una sala de aeromodelismo», cuenta el consejero.

Flexibilidad, dedicación, diálogo e ilusión. La voluntad es grande. Y el presupuesto, pequeño (1,2 millones de euros). El consejero lo reconoce: «Los arquitectos se han implicado a fondo. Es un proyecto innovador y contagia entusiasmo». Selgas y Cano reciclaron material de la Administración. «Como no había un duro, reciclamos viejos muebles de las oficinas de la Junta de Extremadura. Propusimos que los pintaran los chavales con los colores que ya se encontraban en el edificio y como les diera la gana. Un 80% de ellos son reutilizados y también lo es la mesa de la sala de ordenadores, que es lo único que diseñamos nosotros usando las tablas de los palés de embalaje del policarbonato que le sacamos de regalo a la constructora», cuenta José Selgas. Él y su socia, Lucía Cano, están de acuerdo en que este es un proyecto que aporta beneficios en otros aspectos: «No vivimos del aire, sino de otros proyectos que en conjunto nos permiten ir tirando. Extremadura trabaja con otros precios, pero tienes libertad absoluta para trabajar y eso es lo que nos importa. Cuando empezamos ya sabíamos que económicamente iba a ser una ruina».

A la pregunta sobre el modelo para el diseño, el arquitecto responde que tenía claro lo que no quería seguir: «El Modelo, con mayúscula, porque el proyecto no quiere ser un edificio, sino un conjunto sin referencias arquitectónicas, urbano, de encuentro, de paso, de estancia y muy visible». Con todo, Selgas y Cano se muestran también críticos: «El problema que le vemos al edificio es la gestión. Un movimiento de colectivos urbanos, libres, rebeldes y protestones no puede estar gobernado por el gran padre Junta de Extremadura, que puede acabar espantando al conejo, que necesita campo libre. No se puede fumar ni beber, hay horarios, hay edades, hay mucho cartel… Pero, en fin, eso no es competencia nuestra».

El grafitero May (Ismael Acedo Maillo) discrepa. Desde el colectivo Exprex On, y junto a otros grupos, lleva cinco años colaborando con las diversas Factorías. En la de Mérida pintó un muro que ha ido repintando gente sobre el grafiti anterior. «Defendemos el grafiti legal como creación para una buena sociedad y como actividad para la gente joven. Es como coger a la gente que va pintando por la calle y llevarla por el buen camino», asegura. «El mal camino es muy simple: el morbo de lo ilegal del inicio. Pero hoy es más fácil pintar en Mérida que en el Bronx. Allí ya nadie pinta ilegalmente», insiste. Y cuenta su propio caso: «Nos hemos tragado la etiqueta del pasado. Tengo 36 años. Empecé con 15 y, a esa edad, el vecino no dejaba ni que su hijo se juntara conmigo. Un grafitero era visto como un delincuente». A día de hoy, May da talleres a los hijos de sus vecinos. «Ya que ha habido una lucha y nos hemos implicado, la oportunidad debe ser para quien busca aportar a la sociedad».

Cuenta el consejero que si algo tienen claro es que «antes de intervenir hay que escuchar». «Es la única manera de que esto sea algo que les pertenece a ellos y lo cuiden como si fuera propio».

El programa parece apaciguar rivalidades y convivencias. En el Parlamento autónomo fue fácil defenderlo, aunque no en todas las localidades donde se está instalando gobierna el PSOE. «Todos lo ven como un activo. La propuesta trasciende el signo político. Al estar muy apoyada socialmente, ha conseguido el consenso», explica el consejero.

Por primera vez, la Administración, en lugar de dotar con una instalación para que los colectivos la ocupen, la diseña hablando con los colectivos y a partir de sus necesidades e inquietudes. El hoy consejero Carlos Rodríguez tuvo la idea con cuatro compañeros, pero se quita importancia: «La idea sale de la gente joven. Nosotros simplemente la hemos escuchado. Mis alumnos demandaban espacios de quedada en la ciudad». En Mérida, Cáceres y Plasencia ya los tienen.

Visto en: El Pais

Bachillerato de excelencia

«El éxito profesional ya no se vincula únicamente al éxito académico» Robert T. Kiyosaki
Un artículo que reflexiona sobre la educación diferenciada, elitista, una «nueva idea» propuesta por el gobierno de la Comunidad de Madrid. Frente a esta idea, y por camporar, os recomiendo leer también, la entrevista realizada a Ángel Mato, catedrático de Geografía e Historia del IES Calderón de la Barca (Gijón, Asturias) dónde habla de como las escuelas de la República querían formar ciudadanos.

CLARA SÁNCHEZ 10/04/2011
De vez en cuando en el panorama educativo aparece alguna brillante idea, alguna iniciativa, que nos pone los pelos de punta. Generalmente está dirigida a salvar a los más listos de la tontería de los demás. Existen centros con eso que llaman «educación diferenciada», que quiere decir que han vuelto a la vieja práctica de los chicos con los chicos y las chicas con las chicas bajo el pretexto de que nosotras maduramos antes física e intelectualmente que ellos y excusas por el estilo. El caso es volver a separar en las aulas lo que en la sociedad no tiene más remedio que convivir, porque se trata de que las oportunidades y las dificultades de la vida, que son muchas, no se distribuyan según el sexo.
Por no encajar no hay que dar por perdido a nadie, porque podemos excluir a un genio
Y ahora el Gobierno de la Comunidad de Madrid ha tenido otra brillante idea: crear un instituto de Educación Secundaria con Bachillerato de excelencia. Los mejores alumnos y los mejores profesores al servicio de una avanzadilla de élite. Un grupo de escogidos que nos saquen de las brumas de la mediocridad. Pero una pregunta: ¿quiénes son los mejores? Y los mejores ¿en qué y para qué? La adolescencia es una línea muy frágil de crecimiento, de acopio de sensaciones, de aprendizaje de la vida combinada con el aprendizaje de la escuela. Quien ayer era disciplinado y sacaba buenas notas hoy deja de hacerlo, el que ayer era un bala sufre una transformación, no se sabe por qué, y empieza a interesarse por las matemáticas o la literatura.
¿Es el mejor el que se adapta sin fisuras al sistema educativo? Y lo más importante, ¿podemos confiar en que nuestro sistema educativo seleccione a los mejores? Es un sistema rígido al que hay que adaptarse en lugar de adaptarse él a las cualidades particulares del alumno. Y por no encajar en el sistema no hay que dar por perdido a nadie, porque podemos estar excluyendo a un genio o simplemente restándole calidad de vida en el futuro a alguien. Tampoco se entiende por qué los mejores profesores tienen que estar reservados para unos pocos. ¿Los demás no tienen derecho a tener buenos profesores? ¿Se les condena a la medianía? Y a los profesores, ¿con qué criterio se les seleccionará? ¿Cuál será la guía para descubrir la magia que convierte a un profesor en alguien fundamental en la vida de un adolescente?
La opinión que la calidad de la enseñanza le merece a la presidenta de nuestra Comunidad se refleja en sus palabras cuando critica a quienes no están de acuerdo con dar un trato exclusivo a alumnos sobresalientes que no tienen medios para estudiar Bachiller «fuera o en colegios de élite». O sea, que quien estudie en un instituto normal sin salir de nuestra Comunidad lo lleva claro.
A todos nos marca la larga, larguísima época en que uno sale por la mañana de casa con la mochila llena de libros y regresa por la tarde después de haber vivido toda una vida. Los compañeros, los profesores, las matemáticas, la lengua, el recreo, los exámenes, el complicado acoplamiento social con los otros y el acoplamiento mental con quienes tratan de enseñarte cosas necesarias, que tendrían que interesarte, pero que, por alguna extraña razón, se quedan muchas veces revoloteando en el mundo de la tarima sin lograr ni siquiera rozarte.
¿Pueden más los pájaros en la cabeza o las explicaciones del profesor, la atención o el dulce no pensar en nada y dejar vagar la mirada por el planeta? La clase es un planeta en pequeño donde prácticamente se concentran todos los ejemplares humanos y las emociones que nos vamos a encontrar más adelante cuando nos sueltan por el mundo. A algunos ese ansiado momento de la libertad se les hace demasiado lejano y abandonan la escuela, la educación, como el chico del relato autobiográfico de Thomas Bernhard, El sótano, que deja los estudios para trabajar de aprendiz en una tienda: «A los otros hombres los encontré en la dirección opuesta, al no ir ya al odiado instituto, sino al aprendizaje que me salvaría». Sentirse excluido es más fácil de lo que parece, y excluirse a veces es una poderosa tentación y en este momento es cuando la mano del docente, del maestro, es decisiva, y aquí es donde demuestra si es excelente. Porque por muy echado a perder que esté ese infeliz adolescente escurridizo, huraño u hostil, que nos trae de cabeza, dentro de él se esconde su propia oportunidad, y solo hay que ayudarle a encontrarla.

Y no deja de ser curioso que del desaguisado escolar hayan salido tan buenos escritores. Pío Baroja, por ejemplo, confiesa en Juventud, egolatría: «Como estudiante, yo he sido siempre medianillo, más bien tirando a malo que a otra cosa. No tenía gran afición a estudiar, verdad que no comprendía bien lo que estudiaba».

Visto en: El País