La Ciudad de los muchachos es una película de 1938 dirigida por Norman Taurog, y protagonizada por Spencer Tracy, quien interpreta al Padre Flangan, cuya proyecto con jóvenes sin hogar, nutre el argumento de la película.
Argumento: El padre Flanagan (Spencer Tracy), tras una conversación con un convicto condenado a muerte, que ha llevado una mala vida, ya que nadie se preocupo en su infancia de guiarle, se decide a abrir un hospicio para acoger a niños sin hogar y muchachos que viven en la calle: “La Ciudad de los muchachos”, un lugar gestionado por muchachos para muchachos.
Sus problemas llegarán de verdad cuando el joven Whitey Marsh (Mickey Rooney) llega a la comunidad y traiga de cabeza a todos con sus modales, su rebeldía y su caracter agresivo.
Más que una película:  Tanto el personaje príncipal de la película, el Padre Flangan, como su proyecto, han existido realmente. Edward Joseph Flanagan (1886-1948). Sacerdote católico que dedicó toda su vida a la educación de niños y jóvenes delincuentes y abandonados. Fundó la Ciudad de los Muchachos.

Irlandés de naciemiento, Comenzó a ejercer su ministerio en EEUU. Desde un principio se sintió preocupado por las condiciones de vida de los rechazados e inadaptados sociales. En 1917 fundó en Omaha (Nebraska) una residencia para trabajadores sin empleo. Paulatinamente llegó a la conclusión de que el mejor método de reforma social era la redención de la juventud inadaptada. En el mismo año de 1917, con 90 dólares prestados, fundó una casa para niños sin hogar; en un principio, contó sólo con cinco niños, tres de ellos procedentes de los tribunales tutelares de menores y dos recogidos en la calle. La idea central del padre Flanagan se resume en esta frase, que él repetía constantemente: “No existe en realidad, un solo muchacho auténticamente malo” (There’s no such thing as a really bad boy).
El padre Flanagan estaba convencido de que la fórmula más adecuada para readaptar a sus jóvenes inquilinos era fomentar en ellos el espíritu de responsabilidad; para ello, desde un principio, trató de implantar la educación en régimen de autogobierno. En 1926 realizó ya un primer intento de organización de la Ciudad de los Muchachos en régimen autónomo, con autoridades nombradas por los propios jóvenes. Aquel intento, sin embargo, no cuajó hasta que, en 1935, el gobierno de EE. UU reconoció a la Ciudad de los Muchachos como una entidad municipal con todos los pronunciamientos jurídicos. Entonces, y previa una campaña electoral en toda regla, se nombraron los correspondientes cargos en régimen democrático. El gobierno, así designado periódicamente, se ocupa, desde entonces, de todo lo referente al régimen interno de la Ciudad de los Muchachos; el padre Flanagan se limitaba a intervenir en los casos extremadamente graves. Los éxitos educativos logrados en la Ciudad de los Muchachos fueron enormes; un gran número de jóvenes educados en ella pasaron a ocupar más tarde puestos honorables en la sociedad norteamericana.
Algunas frases de la película:
– El quiere reonocer sus deuda con el estado.
– Qué dice… ¿Mi deuda con el Estado?
– De haberla reconocido, no sería tan grande.
– Así que se trata de eso, porque le debo algo al Estado me van a quitar la vida. Cuando yo era chico, a los 12 años mi madre murió. ¿Le pasé yo la cuenta al estado por las veces que dormí en la calle?
– No se lamente, el estado le acogió en sus brazos 3 años
– Si, en un reformatorio, ja, cuando entré allí robar un panecillo me costaba trabajo, al salir de allí podía asaltar un banco
Y se queja…
– Oiga amigo, dentro de unos minutos me van a llevar, así que hablaré claro. ¿Qué hacia el estado cuando un chicuelo hambriento y abandonado dormía en cualquier parte, en compañía de rateros, hampones y borrachos? ¿Fué entonces cuando en empezó la deuda? Solo tuve por compañeros a los chicos de la calle. Había que ser un golfo para salir adelante.

“No existe en realidad, un solo muchacho auténticamente malo”

 


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