Hoy es el domingo que finaliza al segundo fin de semana de noviembre, y hoy, de haberlo, hubiera acabado el Festival de Cuentos de Gijón.

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Imagen del último festival celebrado

Este proyecto nació de mano de la Asociación Cultural AsturActiva “Animadores Socioculturales del Principado de Asturias” ya cerrada, que organizó el festival durante 5 años, bajo el título “Cuentos para un mundo posible”. Festival al que tuve la suerte de acudir varios años como público, y en el último como organización.

Tras el cierre de esa entidad, y un parón de 3 años, una de sus fundadoras que estaba trabajando con el menda en otra asociación, decidimos re-hacerlo como “Festival de Cuentos para jóvenes de Gijón” bajo el paraguas de Mar De Niebla. Y pudimos mantenerlo durante 3 ediciones más.

La falta de financiación de las subvenciones de cultura que lo sostenían tanto del Ayuntamiento de Gijón, como del Principado de Asturias, nos obligaron a cancelar la casi ya cerrada 4ª nueva edición .

Os dejo un manifiesto que nos pedían en una de las subvenciones, hablando de por qué organizábamos el festival.

Pero antes, como siempre agradecer a los narradores y las narradoras que vinieron al festival:

Félix Albo, Cristina Verbena, Carlos Alba “Cellero”, Eugenia Manzanera, Pep Bruno, Maricuela, Carles García, Maísa Marbán, Yoshi Hioki, Pablo Albo y otros muchos más, ya que a 4 narradorxs por 8 ediciones…

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Manifiesto por el Festival de Cuentos de Gijón

El arte de narrar es una expresión cultural, una forma de mantener viva la tradición de los pueblos y las gentes, que se ha manifestado a lo largo de toda la historia.

En la antigua Grecia, los aeda,  cantores épicos, eran los encargados de transmitir la historia a través de la palabra viva. En inglés a los aeda se les llamó bardos, entroncando con la tradición celta. En las lenguas escandinavas eran los skald. En África, griots. En la India, katakali (contaban mediante la danza). En la cultura árabe, hakawatis. Mario Vargas Llosa denomina a los narradores indígenas machiguengas como habladores.  Han recibido nombres diversos pero todos son la misma figura, la del guardián de las historias tradicionales, de la memoria colectiva y transmisor de la cultura. Su trabajo consistía en recordar, conservar y transmitir dichas historias y recitarlas ante distintos públicos para que se conocieran, para que no cayeran en el olvido.

Hoy en día, el oficio de narrador y narradora pervive. Éstos, mantienen repertorios que conjugan cuentos tradicionales, leyendas, epopeyas, mitología, historias de vida, relatos de autor, textos propios, etc.; todos ellos siempre transmitidos de viva voz, usando exclusiva o primordialmente la palabra, en un contacto directo y recíproco con el auditorio y en un contexto escénico.

La narración oral, revalida la palabra dicha como forma de conocimiento (histórico, científico, artístico, etc.), desarraiga la literatura del contexto académico y escrito, abre la literatura “culta” a toda la comunidad, y recuerda  la tradición oral popular. Es, en esta medida, una forma de Cultura que no podemos, ni debemos dejar que se pierda.

En casi toda la geografía española se llevan organizando diversos festivales de narración oral, como por ejemplo “Noches inenarrables” (Zaragoza) “Festival de cuentos de San Pedro de Alcántara” (Málaga) o el más conocido de todos ellos, con diecinueve ediciones realizadas  “El maratón de los cuentos de Guadalajara” (de aquella, que esto lo escribí hace 5 años); pero no ninguno en el norte de España.

Por ello con el objetivo de contribuir a recuperar la tradición oral y el gusto por las historias contadas, aumentando la oferta cultural del Principado de Asturias, hemos decido organizar el Festival de Cuentos de Gijón.


Cuando hablábamos del festival siempre le decíamos a la gente “quien viene….¡repite!” y era cierto. Y quien sabe puede que quienes lo organizábamos repitamos de nuevo ;O)

 

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