Hoy os hablo de un rol que me ha tocado asumir en ocasiones, muy vinculado al aprendizaje, pero no exclusivamente a la formación: la facilitación de procesos.

La Facilitación es el conjunto de habilidades, técnicas y herramientas para crear las condiciones que permitan un desarrollo satisfactorio de los procesos grupales; tanto en la consecución de sus objetivos y realización de su misión, como en la creación de un clima de confianza y una comunicación fluida.

Y… ¿Quién hace esto? Pues un facilitador o facilitadora.

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Sesión de risoterapia en TEDxYOUTH Gijón 2013. Foto de Yeray Menéndez

 

Ser facilitador/a no es ser profesor/a, es alguien que ayuda a aprender de una actividad.

El significado literal de un personas facilitadora es “quien que hace las cosas más fáciles”, prestando ayuda en un proceso y animao a otras personas para que logren los objetivos trazados.

 

Funciones de la persona facilitadora

  • Identificar los temas de importancia para los diferentes grupos / personas / situaciones.
  • Coordinar y organizar, asegurando la participación activa de todos los y las participantes y la realización de las tareas.
  • Ayudar a los y las participantes a expresar sus problemas e identificar posibles soluciones.
  • Establecer los parámetros de las discusiones.
  • Procurar crear un ambiente de respeto mutuo entre los participantes para maximizar el aprendizaje.
  • Estar bien informada sobre el o los temas a tratar para orientar adecuadamente al grupo.

A tener en cuenta, si nos encontramos facilitando un proceso

Mostrar interés durante cada una de las etapas de la sesión y en el aprendizaje que se está dando. Debemos fijar cuáles son las reglas básicas, que marcan y mantienen el tono de la discusión durante los momentos grupales. Lxs facilitadorxs debemos mantener contacto visual con todas las personas, escuchar cuidadosamente y animar a todxs a contribuir en el grupo.

Somos responsables de crear un ambiente confortable y apropiado para el taller o capacitación, desde cómo las sillas están dispuestas, la ubicación de los materiales para las sesiones, cosas que se necesiten traer, citas en la pared, ubicación de los servicios y demás cuestiones logísticas. Debemos tener preparado todo con antelación.

La puntualidad y respeto a los tiempos establecidos es vital para lograr los objetivos planteados en las sesiones. Es muy fácil sobrecargar la agenda con actividades y no incorporar el tiempo necesario de descanso para el grupo. Evitemos planear actividades muy intensas antes o después de las comidas. También es positivo hacer saber al grupo el tiempo estimado que se destinará a cada actividad, ya que se sentirán parte de su propio desarrollo.

Es importantísimo propiciar el desarrollo de habilidades comunicativas como escuchar y ser escuchado o escuchada, el trabajo en grupo, los procesos de negociación y concertación. Cuando se producen situaciones de tensión o se detiene la conversación, debemos estar preparadxs con herramientas para que no se pierda la dinámica de la discusión y se mantenga el clima de aprendizaje.

Debemos prestar atención a las actitudes verbales y no verbales del grupo. Podemos motivar a que las personas expliquen sus comportamientos en los momentos de reflexión. Lxs facilitadorxs tenemos que comprobar con el grupo su nivel de ánimo. Si el grupo está cansado es mejor realizar una dinámica despartador de 5 minutos para recuperar la energía.

En ocasiones podemos encontrar con grupos poco colaboradores, o incluso boicoteadores. Mantener el buen humor y un ambiente relajado pueden ser excelentes métodos para llevar a cabo un buen encuentro.

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