No os esperéis una entrada con recetas mágicas que solucionen cualquier problema, o grandes lecciones basadas en teorías y con citas académicas… Tan solo opiniones de este animador.

Llevo desde los 17 años vinculado de una u otra manera a alguna asociación. Y quienes estamos metidos en el mundo asociativo sabemos que esto nos reporta muchas preocupaciones, horas dedicadas de más y enfrentarnos a grandes barreras. Aún así compensa (al menos a mi) y nos reporta grandes aprendizajes.

El otro día hablando con mi hermano (quien por cierto lleva en este mundo mucho más que yo) le comentaba las dos grandes lecciones que yo me he quedado de todos estos años.

Como me ha parecido un buen tema, me he decido a publicarlas en esta entrada.

 

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Proyectos que no salen todo lo bien que quieras, financiaciones que se retrasan o se caen, gestiones deficientes, personas que no aportan o que se van, acuerdos que no se dan, colaboraciones que no llegan, falta de respuesta por parte de la administración…

Seguro que algunas estas situaciones o similares os suenan. Bien, yo he pasado por ellas, y por alguna más de una vez. Y aunque en el momento no les veía el lado positivo, a lo largo de los años, os cuento lo que me he llevado.

 

1ª –  Todo tiene solución (aunque en ese momento no la conozcas)

El disgusto en el momento, la mala noticia que nos llega (muchas veces en carta certificada…) nos bloquea y provoca que empecemos a girar sobre nosotros mismos. Esto hace que pensemos que ya no hay ninguna manera de arreglarlo, que todo se va a la mierda y… todo en negativo.

Vale, que las situaciones pueden ser complicadas, pero seguimos con vida ¿no?, pues podemos seguir hacia delante. En mi vida personal también aplico que la muerte es lo único es irreversible, pues en lo asociativo más.

 

Segunda lección derivada de la primera…

 

2ª – Siempre alguien sabe / conoce / puede más que nosotros mismo (busquemos ayuda)

Es nuestro problema, nuestro proyecto o entidad, y quienes estamos es quienes tenemos que arreglarlo, pero hay mundo más allá de la puerta de “nuestra casa” y además siempre llevamos a gala el trabajo en red, las sinergias, la colaboración…

Si vemos que no llegamos, alguien habrá que pueda orientarnos. Ninguno estamos inventando la pólvora, así que podemos aprovechar la experiencia de otras personas o entidades que hayan pasado por situaciones similares.

 

No se si servirán de mucha ayuda a quien me lea, pero a mi, tenerlas presentes, me ha ahorrado quebraderos de cabeza ;O)

 

“El primer paso no te lleva adonde quieres ir pero te saca de donde estás”