Post-it, piedras, tizas (para señalar las marcas de salto)
LUGAR
Patio o pista para «meter al grupo» en la dinámica de salto de longitud. pero bien vale un aula o pasillo.
DESARROLLO
Se les pide a las personas que realicen un salto de longitud, y que antes de saltar pongan una marca en la distancia que creen que van a alcanzar. Lo habitual es que la mayoría rebase ampliamente esa marca.
Iremos poniendo señales con los nombres en el lugar donde haya caído cada persona para después comparar (con un post-it por ejemplo). Y comprobaremos dónde creíamos que íbamos a llegar y dónde realmente hemos llegado.
EVALUACIÓN
Una vez que todas las personas hayan saltado y vemos las marcas podemos reflexionar con el grupo que en ocasiones tenemos poca confianza en nosotr@s mism@s (sin motivo) y que somos capaces en general, y en todos los ámbitos de la vida, de llegar mucho más lejos y de dar más de sí de lo que imaginamos.
Otros temas que suelen surgir en la evaluación de esta dinámica es la cuestión del sentirse observado por los demás, y «asegurar» proponiéndose una meta por debajo de las posibilidades reales.
Cualquiera de los temas daría como para hablar meses enteros… Pero para que no se convierta en un confesionario, controlemos las intervenciones y el tiempo.
Regalando felicidad es una dinámica para hacer con cualquier tipo de grupo que lleve un tiempo juntos y que ayuda a fortalecer el sentimiento de pertenencia experimentando la retroalimentación positiva.
¿Y lo felices que nos hacía columpiarnos? Bueno, yo todavía lo hago :O)
OBJETIVOS
Procurar un clima de confianza, autoestima y refuerzo positivo dentro de un grupo pequeño.
Experimentar el dar y el recibir retroalimentación positiva de una forma no amenazante.
TAMAÑO DEL GRUPO
De 6 a 10 participantes que hayan estado juntos en un grupo.
TIEMPO REQUERIDO
Aproximadamente cinco minutos por participante y unos treinta minutos para desarrollar el ejercicio.
MATERIAL
Lápices y papel.
LUGAR
Mesas o escritorios (Si no hay disponibles, usar tablas u otra superficie sólida). Los participantes deben estar localizados alrededor del cuarto de modo que tengan un poco de privacidad mientras escriben.
DESARROLLO
Distribuimos lápices y papel. Cada participante recibe papel suficiente para escribir un mensaje a cada uno de los otros miembros del grupo.
Explicamos al grupo que muchas veces la felicidad está en las pequeñas cosas (detalles). Sin embargo, es común que nos preocupemos de no poder hacer cosas grandes por los y las demás y olvidamos las pequeñas cosas que están llenas de significado. En la dinámica que haremos estaremos dando un pequeño regalo de felicidad a cada uno de los demás.
Invitamos a cada participante a escribir un mensaje a cada una de las demás personas del grupo. Los mensajes deben lograr hacer que la persona se sienta bien al recibirlo.
Recomendaos varios modos de dar retroalimentación positiva de modo que todos puedan encontrar medios de expresión aun para aquellos que no se conocen bien o no se sienten cercanos.
Algunos ejemplos:
Ser concretos. «Me gusta como sonríes a los que van llegando» y no «Me gusta tu actitud».
Escribir un mensaje especial para cada persona y no algo que pueda aplicarse a varios.
Incluir a todxs los participantes, aun cuando no los conozca bien. Escoja aquello a lo que la persona responda positivamente.
Tratar de decirle a cada uno lo que es verdaderamente importante o lo notable de su comportamiento dentro del grupo, porqué le gustaría conocerlos mejor o porqué está contento de estar con él en el grupo.
Hacer su mensaje personal: Usa el nombre de la otra persona, tutéalo y utiliza términos como «Me gusta» o «Siento».
Dile a cada persona qué es lo que de él o ella, le hace un poco más feliz.
Se anima a los y las participantes a que firmen sus mensajes, pero tienen la opción de no hacerlo (luego podríamos jugar a quién creo que me dijo esto a mi…)
Después de terminar todos los mensajes, pedimos que se doblen y se escriba el nombre de la persona destinataria en la parte exterior, y se los hacemos llegar.
EVALUACIÓN
Cuando se han entregado y leído todos los mensajes, incluso si alguien quiere compartirlo con el grupo, se pide a los y las participantes digan cuáles los animaron más, aclaren cualquier duda que tengan sobre algún mensaje y que describan los sentimientos que tuvieron durante el ejercicio.
Es un ejercicio fácil y que aporta mucho a los grupos, además si por el mismo precio, puedes hacer un poco feliz a otra persona, ¡Vaya chollo! ¿no?
Desde el modelo de empoderamiento el/la profesional comunitario/a tiene como objetivo dinamizar a la comunidad para que descubra sus propios recursos y se conviertan en su propio agente de cambio.
Su labor profesional consiste en facilitar las estrategias necesarias para que los sujetos aprendan a resolver sus problemas y afrontar sus circunstancias contextuales. Lejos de una actitud paternalista centrada en un modelo de déficits desde el modelo de potenciación los individuos y grupos se consideran con suficientes recursos y habilidades como para ayudar y ser ayudados. Desde esta perspectiva el/la profesional adopta un rol de colaborador/a y se plantea como objetivo último el cambio social.
Principios que guían a la intervención comunitaria basada en los procesos de empoderamiento son:
La potenciación o empoderamiento es un constructo con diferentes niveles de análisis. Para el estudio de la interacción persona-ambiente se realiza bajo diferentes niveles de análisis: individual, grupal, organizacional y comunitario. Se asume que existe una influencia mutua entre los distintos niveles durante el proceso de intervención y que este tiene lugar de forma continuada.
El modelo de potenciación asume que la comprensión de las personas, entornos y políticas sociales requieren múltiples medidas desde diferentes puntos de vista y niveles de análisis, no puede limitarse al estudio del individuo sino que es necesario valorar todos los aspectos del contexto. En términos de intervención la acción del empoderamiento en un determinado nivel influye en el siguiente.
El contexto histórico en el que una persona, un programa o una política social tienen lugar determinan en gran parte los resultados de la intervención. Igualmente es necesario contar con el entorno cultural de los diferentes contextos de intervención. Por ejemplo, las condiciones de participación en un entorno tendrá un impacto sobre la potenciación de sus miembros: cuanto más favorables sean las condiciones del entorno, la propia historia,… mayores serán los efectos en el desarrollo del empoderamiento.
El/la trabajador/a comunitario/a tiene que ser consciente de sus propios valores, objetivos, actitudes, creencias e intenciones, ya que en este modelo el profesional actúa como participante involucrado con la comunidad. Un individuo u organización que tenga una ideología de potenciación desarrollará mejor sus recursos que otro actúe bajo una ideología de dependencia. A este respecto, la utilización de un lenguaje adecuado es muy importante para la comunicación y la metacomunicación, ya que el lenguaje contiene aspectos connotativos muy importantes. Por ejemplo, más que utilizar fórmulas de comunicación en la que los sujetos perciban que son objeto de ayuda hay que transmitir a los sujetos la oportunidad que tienen para potenciar sus propias habilidades y controlar
sus propios recursos.
Los programas de intervención han de centrarse en comunidades específicas. Las soluciones desarrolladas localmente tienden más a la potenciación que la creación de líneas generales de actuación. La práctica de la potenciación encuentra su principal vía de actuación a través de la participación ciudadana, las organizaciones voluntarias y el desarrollo comunitario. En ellas se puede intervenir tanto para desarrollar estrategias y competencias entre los individuos como para mejorar las características del contexto y facilitar el proceso de potenciación.