Merci!

Pocas cosas hay tan contagiosas como la risa. Este corto relata la historia de un curioso personaje que toma un tren lleno de gente gris en una gran ciudad y a su modo encuentra la manera de alegrar al resto de los pasajeros y pasajeras. 
El corto que os dejo a continuación, Merci! dirigido por Christine Rabette, nos muestra con un ejemplo muy simple como se transmite magnéticamente la vibración por simpatía o resonancia.
Se nos va acabando el año y estamos a punto de comenzar uno nuevo, así que nada mejor que ver este vídeo para ir cargando las pilas, reírse, despreocuparse y empezar el año un poquito más felices.

Trabajo en equipo

Trabajar en equipo no es simplemente trabajar juntos. Podemos trabajar juntas varias personas, en un teórico equipo de trabajo, pero en vez de hacer trabajo en equipo estar trabajando por separado e incluso estorbándonos.

Un equipo de trabajo, en palabras de Ezequiel Ander-Egg y José María Aguilar, es un pequeño número de personas que con conocimiento y habilidades complementarias, unen sus capacidades para lograr determinados objetivos y realizar actividades orientadas hacia la consecución de los mismos.

No basta con que cada uno de los trabajadores trabaje para lograr esos objetivos, sino que se precisan una serie de condiciones. Igual que un grupo tiene ciertos requisitos para ser considerado como tal (conciencia de pertenencia al grupo, existencia de un objetivo común…) también un grupo o equipo de trabajo tendrá unos requisitos para que podamos definirlo. Aguilar y Ander-Egg los resumen de la siguiente manera:

  • Un trabajo que se ha de realizar conjuntamente: Es necesario que exista una tarea común y además una responsabilidad e implicación de cada miembro del equipo en ese trabajo
  • La existencia de una estructura organizativa y funcional: Se debe definir claramente como funciona el equipo, que responsabilidad tiene cada uno, que cargo ocupa cada persona dentro del  equipo…
  • Un sistema relacional: La existencia de procesos de relación y comunicación dentro del equipo, el establecimiento de lazos afectivos, la creación de un clima de trabajo y relación que cuide tanto los aspectos efectivos como los afectivos…
  • Un marco de referencia común: Un punto de partida común, un ideario compartido, unos supuestos ideológicos, filosóficos, y metodológicos compartidos…
  • Un tiempo para que se construya el equipo de trabajo: Se trata de un proceso largo, en el que no serán suficientes ni la madurez personal ni las experiencias positivas en otros equipos de trabajo, ni la voluntad, deseo o necesidad de constituir un equipo. Hará falta, además de todo eso, un tiempo de rodaje del equipo, de ajuste, de configuración…


¿Por qué el trabajo en equipo?
La respuesta a este porqué es clara: el trabajo en grupo se puede convertir en uno de los instrumentos metodológicos más potentes de los que se dispone en el quehacer sociocultural.

Cembranos, Montesinos y Bustelo (1995) apuntan las siguientes razones para esta afirmación, que nos permitimos completar con algunas observaciones derivadas de la práctica diaria:
  • El equipo permite la conjunciónde lo mejor de cada uno y la selección de la mejor cualificación del grupo para cada tarea; será muy importante este aspecto de la complementariedad de las  capacidades de cada miembro del equipo, a fin de que se aproveche al  máximo el trabajo individual de cada uno. De cualquier manera, los componentes del equipo deberán estar abiertos a las necesidades del trabajo, incluso cuando se les encargue una tarea que no sea aquella para la que están mejor preparados.
  • El equipo posibilita una cierta independencia del grupo en relación con las individualidades que lo componen; la supervivencia del equipo y la resolución de las tareas no dependen de que una persona esté o no esté, haga su trabajo o no lo haga. Es cierto que esto puede influir, pero el resto del equipo de trabajo puede asumir las tareas de esa persona.
  • El equipo tiene acceso a realizar tareas más complejas y de mayor alcance que una persona aislada; se intercambia información, se cruzan puntos de vista, se analiza más profundamente la situación sobre la que se va a actuar, se generan sinergias que permiten llegar a metas más ambiciosas.
  • Las decisiones de un grupo suelen estar más fundamentadas, pues maneja mucha más información, cuenta con mayores referencias y tiene más posibilidades de anticiparse y rectificar los errores. El dicho popular de que “ven más cuatro ojos que dos” se cumple a la perfección; el equipo de trabajo supone un mayor nº de personas centradas en una tarea, en el cambio de opiniones, en la revisión del trabajo…
  • La mera presencia de otras personas eleva el nivel de motivación de la persona, sobre todo si ésta tiene la expectativa de ser evaluada en su rendimiento. Si se cuida el aspecto socioafectivo dentro del equipo, el trabajo puede ser muy gratificante y aumentar la motivación de cada uno de sus miembros, aumentando así también su dedicación e interés en su trabajo. 
  • El equipo no tiene por qué ahogar las características particulares de sus miembros, aunque para ello debe contar con una estructura adecuada que asuma y potencie la heterogeneidaddel grupo. Una excesiva rigidez anularía la riqueza que puede dar la diversa procedencia de los miembros de un equipo.

Por desgracia, no siempre se consigue un rendimiento satisfactorio, por problemas como:

  • El trabajo en grupo resulta a veces extremadamente lento y correoso, se producen numerosas interrupciones, nos atascamos en determinados problemas…
  • El grupo proporciona cobijo y puede inhibir a sus miembros para asumir riesgos individuales, imprescindibles para el crecimiento personal y colectivo. En ocasiones el encontrarse dentro del grupo puede servir a las personas para acomodarse y no marcarse nuevos retos.
  • A menudo se diluyen las responsabilidades, es más fácil que la persona se escude en el trabajo de otros, a no ser que el equipo tenga la madurez suficiente para exigir responsabilidades a todos los miembros
  • En ocasiones se gasta más energía en las tensiones que surgen del propio grupo que en las dificultades derivadas de la tarea. La parte afectiva del trabajo puede influir, y mucho, en la vertiente efectiva. Los roces derivados del trabajo, los malentendidos, los problemas personales, pueden afectar al trabajo del equipo y desgastar mucho a todos sus miembros.
  • Los equipos con una estructura deficiente tienden a concentrar un exceso de responsabilidades en una parte pequeña del grupo, precisamente por lo que se comentó antes de inhibición y acomodamiento. Esto repercutirá a la larga en el trabajo del equipo, por poder provocar que las personas que cargan con la mayor parte del trabajo se “quemen” y terminen tirando la toalla

¿Cómo trabajar en equipo?
            Aunque no tenemos ninguna solución mágica respecto al trabajo en equipo, vamos a intentar dar algunas notas que nos parecen importantes para poder llevar bien a cabo ese trabajo. De cualquier modo, creemos que a trabajar en equipo se aprende, aunque parezca una tontería, trabajando en equipo… Será a través de la experiencia, del ir probándonos en el día a día, como desarrollaremos una mayor capacidad para formar equipos de trabajo eficaces.

Para trabajar en equipo será preciso:
  • Que el equipo de trabajo tenga unos objetivos claramente definidos y compartidos por todos los miembros del mismo. Es preciso que todos trabajemos en la misma dirección
  • Que el equipo de trabajo tenga claro lo que algunos autores denominan ECRO (esquema conceptual referencial operativo), que no es otra cosa sino un acuerdo sobre el marco de referencia ideológico y metodológico del trabajo del equipo. Será fundamental que todos los miembros compartan  unos mínimos en cuanto a esos aspectos, para que el trabajo que desarrolla cada miembro del equipo sea coherente con el del resto.
  • Que el equipo no sea demasiado grande, pues un excesivo tamaño dificultará la participación de todos los miembros del equipo y puede limitar la productividad, hace que las relaciones entre las personas sean menos intensas…
  • Que el equipo se dote de una estructura organizativa eficaz, que cuide aspectos como: coordinación, distribución de responsabilidades, toma de decisiones, canales de participación, circulación de la información.
  • Que los miembros del equipo estén a disposición del mismo, anteponiendo las necesidades del grupo a su interés propio.
  • Que el equipo sea capaz de aprovechar las capacidades de cada uno de sus miembros, complementándolas para lograr un trabajo más eficaz.
  • Que el equipo sea capaz de superar los conflictos que, inevitablemente, surgirán en su seno. Los problemas dentro del equipo deberían afectar sólo al trabajo y tratarse siempre en positivo (crítica constructiva, diálogo frente a discusión…) y nunca trascender al ámbito personal, para no imposibilitar el trabajo del equipo.
  • Que el equipo cuide, además de los aspectos relativos al trabajo, los aspectos emocionales y socioafectivos del grupo. Será importante que se cree un buen ambiente, que la relación sea cordial, que cada miembro del equipo se sienta aceptado por los demás y que su trabajo se valore… Es más gratificante trabajar en un equipo que cuide estos aspectos, además de que esto incidirá directamente en la productividad del equipo.
  • Comunicación (Franch y Martinell, 1994):
    • Aceptación de cada uno tal y como es, sin máscaras
    • Que los problemas que afectan a uno puedan ser atendidos por los compañeros: apoyo, soporte, confianza
    • Posibilidad de expresar desacuerdo
    • Disponibilidad para intervenir cuando sea necesario

   

Tecnicas para el conocimiento y analisis de la realidad

 

Este tipo de técnicas, responden -en el Trabajo Comunitario- a la necesidad de cualquier grupo de reflexionar sobre la realidad en la que vive, conociéndola y analizándola, identificando el lugar que -personalmente y como grupo- ocupan en esa realidad.
Son técnicas particularmente apropiadas para un grupo que se está empezando a formar como grupo y que se pregunta por su realidad (si no lo hace de propio intento, el trabajador comunitario deberá impulsarlo -sutilmente, sin forzar los “intereses temáticos” expresados por el grupo, tomándolos como “punto de entrada” para, desde ahí, ir introduciendo y profundizando en el conocimiento de nuevos aspectos de la realidad relacionados con los intereses iniciales).
También son técnicas adecuadas para un grupo cuya cohesión relacional es fuerte, pero que carece de objetivos claros para su acción común. O para viejos grupos cuyos objetivos iniciales no fueron revisados nunca o casi nunca y ya no sirven para actuar de “motor” de su acción.
Y nos servirán para otras muchas situaciones grupales, a poco que los trabajadores comunitarios analicemos bien el “momento” de cada grupo con el que desarrollamos nuestra intervención.
En todos los casos, son tres los aspectos de la realidad cuyo reconocimiento y análisis más nos interesa:
 
  •  Los “datos objetivos” de la realidad, aquellos que describen y caracterizan el contexto “físico” y social en el que vive el grupo.
  • Los valores “subjetivos”, las motivaciones, deseos, intereses, demandas, las formas particulares en las que el grupo percibe e interpreta esa realidad.
  •  Las prácticas concretas que el grupo -sus miembros y el conjunto de ellos- desarrolla en esa realidad: qué hace, cómo reacciona, cómo se desenvuelve, cómo actua, cómo responde a sus necesidades e intereses.

 

Este enfoque múltiple (que coincide básicamente con el “triple autodiagnóstico” que propone Carlos Nuñez), permite obtener una “imagen” más completa, compleja y dinámica, dialéctica, de la realidad.
El objetivo de estas técnicas, no obstante, no se reduce a “describir” la realidad, sino a analizarla “críticamente”. Pretendemos que el grupo contraste los datos de la realidad, se pregunte por las relaciones existentes entre ellos, por las causas y los efectos de los problemas descubiertos, que compare “lo que piensa de la realidad” con “lo que dice de ella” y con “lo que hace”.
Por eso es imprescindible que cada técnica prevea un tiempo suficiente para el diálogo, para el coloquio, para el debate, para la reflexión colectiva, para decir en voz alta lo que vamos descubriendo colectivamente.
Estas técnicas han de permitir a los grupos identificar sus problemas, necesidades e intereses comunes. Como puede apreciarse, son técnicas que vienen a reforzar, de forma determinante, la construcción de la “identidad” grupal. Reconocer y reconocerse en la realidad concreta es condición de la identidad colectiva y, por tanto, de la capacidad de definir objetivos comunes y actuar conjuntamente para alcanzarlos.
Presentamos algunos ejemplos de estas técnicas…
UN COLLAGE
El objetivo de la técnica es profundizar en el conocimiento de la realidad, discriminando y analizando los distintos rasgos, empezando a diferenciar su significación -favorable o desfavorable- para el desarrollo grupal. Tiene el interés adicional de que emplearemos un lenguaje gráfico, de imágenes, que permitirá una interpretación más abierta y creativa de los resultados.
Emplearemos cerca de dos horas en el desarrollo completo de la técnica y necesitaremos cartulinas, tijeras escolares, barras de pegamento sólido, revistas viejas, papel y lapiz.
Les pediremos a los participantes que se dividan en dos o cuatro subgrupos. A uno, o a dos, de ellos le pediremos que haga una lista de todos los RASGOS, CARACTERISTICAS, CUALIDADES, NECESIDADES SATISFECHAS, POTENCIALIDADES, VALORES, ENTIDADES O GRUPOS… concretos, existentes en  nuestra comunidad, en nuestro entorno social, que sean, en su opinión POSITIVOS, CONTRIBUYAN AL BIENESTAR, A LA FELICIDAD COLECTIVA.
Al otro, o a los otros dos subgrupos, le pediremos que hagan también una lista de rasgos, caracteristicas, cualidades, potencialidades, valores, entidades o grupos… concretos, que existan la comunidad en la que vivimos, en nuestro entorno social próximo, pero en este caso serán NEGATIVOS, LOS QUE NO CONTRIBUYEN AL BIENESTAR, A LA FELICIDAD COLECTIVA.
El “reparto de papeles”, positivo o negativo, se realizará sin que los demas grupos se enteren de la misión encomendada a cada uno, que debe quedar “secreta” hasta el final del ejercicio.
Esas listas deberán formarse con cuestiones precisas, concretando, buscando ejemplos reales que sean claros. Cuanto menos abstractos y genéricos seamos, mejores serán los resultados.
Al cabo de una media hora, entregaremos a cada subgrupo una cartulina, una tijera escolar, una barra de pegamento y unas cuantas revistas gráficas (revistas dominicales de periódicos diarios, revistas del corazon y de actualidad, revistas políticas, etc).  Les pediremos entonces que, durante treinta minutos más, “traduzcan” su lista a imágenes, que elaboren un collage -identificando, recortando, combinando y pegando imágenes en la cartulina- en el que se represente su visión, positiva o negativa, de nuestra realidad.
Finalizado el tiempo, los trabajos se fijarán a la pared, sin indicar su caracter positivo o negativo, y, por turno, los grupos irán “interpretando” los collages de los otros subgrupos. Cuando le corresponda al collage de un grupo, este callará y escuchará a los demás, añadiendo sus aclaraciones SOLO al final de las opiniones ajenas.
¿Qué piensan los demás grupos que quiere decir ese collage? ¿Su sentido es “positivo” o “negativo”? ¿Qué rasgos de nuestra comunidad, de nuestro entorno social, aparecen reflejados?
Así, iremos descodificando uno por uno los collages. Al final, pondremos en común nuestras listas, haciendo una síntesis de los rasgos positivos y negativos, completando o ampliando la lista con ideas que hayan surgido en los pasos anteriores.
El resultado de este ejercicio nos puede “dar mucho trabajo”. A partir de las primeras conclusiones obtenidas podemos: concretar los rasgos con ejemplos aún más concretos, relacionar unos y otros rasgos, priorizar aquellos que consideramos más significativos o más mayoritarios, señalar cuales de esos rasgos son también los nuestros como personas o como grupo, etc. Todo dependerá de lo que queramos y/o necesitemos profundizar en el análisis y el conocimiento de nuestra realidad.
PICTOGRAMAS O MURALES
El objetivo, una vez más, es facilitar una observación y reflexión colectiva de la propia realidad, que permita profundizar en su conocimiento de la realidad concreta.
Esta técnica también utiliza un “lenguaje” gráfico o plástico, enormemente creativo y que facilita la participación de un grupo numeroso de personas.
Necesitaremos bastante tiempo (un mínimo de dos horas) y distintos materiales de pintura.
Buscaremos una pared, un muro blanco o, mejor aún (aunque menos espectacular), desplegaremos y pegaremos o fijaremos con chinchetas, en una pared lisa, un largo trozo (10-12 metros) de papel blanco de rollo ancho (+ de 1 metro). Nos haremos con pinturas: rotuladores y/o ceras de colores, tempera escolar y pinceles, sprays, etc. En cantidad suficiente para el número de personas que formemos el grupo.
Les recordaremos a los participantes que, desde el principio de los tiempos, en todas las culturas, y en algunas en especial,  (la cultura rupestre, los egipcios, los indios américanos, etc.) se han utilizado los pictogramas, las imágenes pintadas o esculpidas, para representar la realidad.
Les pediremos que se dividan en tres subgrupos. A cada uno le pediremos que prepare y realice un “pictograma”. El primero deberá representar a nuestra comunidad, nuestro pueblo, nuestro barrio, tal y como era hace veinte años. El segundo representará a nuestra comunidad, barrio o pueblo, tal y como és hoy. El tercero representará a nuestra comunidad tal y como cree que será dentro de veinte años (de acuerdo con el desarrollo previsible de sus defectos y virtudes, de sus problemas y soluciones, etc.).
Primero se reunirán durante más de media hora a preparar el “pictograma”, a seleccionar sus contenidos y pensar como lo representarán.
Luego, durante más de media hora también, volcarán al papel (o a la pared, o al muro), sus ideas. No importa que no sean “artistas”, aunque convendrá que repartamos a los miembros del grupo que tengan mayores habilidades pictóricas entre los tres subgrupos.
No buscamos la calidad artística sino la calidad representativa: que los pictogramas representen lo más fiel y completamente la realidad.
Al concluir los trabajos, los “interpretaremos”. Los grupos iran pasando por los otros dos pictogramas, intentando descubrir lo que quieren decir y tomando nota de nuevas ideas que se les ocurran a la vista de cada uno.
Luego haremos una puesta en común, comentando uno por uno los pictogramas. Opinarán primero los otros dos subgrupos que no trabajaron en él. Después opinarán los “autores”. Así iremos completando y añadiendo rasgos (reflejándolos, a ser posible, de forma gráfica en los propios pictogramas).
Este ejercicio también nos puede “dar mucho trabajo”. Podemos profundizar el trabajo comparando de dos en dos los pictogramas, viendo lo que ha cambiado del pasado al presente, qué ha desaparecido, qué ha aparecido de nuevo. Podemos comparar igualmente el presente con el futuro, haciendonos las mismas preguntas. Podemos, a la vista de todo, señalar qué problemas y necesidades no están resueltas y como pensamos que se van, o no, a arreglar en el futuro.
En fin, podemos llegar hasta donde nos lleve nuestro interés y/o nuestra necesidad de conocer mejor nuestra realidad concreta.
EL MAPA DE LA COMUNIDAD
El objetivo de la técnica es facilitar la reflexión sobre nuestra percepción del entorno y, en consecuencia, favorecer un conocimiento más completo y profundo de la realidad concreta en la que vive el grupo.
Necesitaremos cartulinas y rotuladores. El tiempo que requeriremos será aproximadamente de 1 hora y media.
En primer lugar, pediremos a los participantes que, durante 10 minutos, dibujen en un papel un mapa del entorno inmediato, del barrio, del pueblo, de la ciudad en que vivimos. Ese mapa -que no es necesario tenga calidad “cartográfica”- deberá representar todos aquellos lugares que tengan una significación, que representen algo importante para el participante y para el grupo en general.
Luego, durante treinta minutos, nos reuniremos en subgrupos y compararemos nuestros mapas, confeccionando entre todos uno sólo y reflejándolo en una cartulina. Los diferentes mapas se pegarán a la pared y cada subgrupo, durante 15 minutos, observará el mapa de otro, tomando nota de todas aquellas cosas que eche de menos y que no fueron reflejadas.
Por último, haremos una puesta en común en la que los portavoces de los subgrupos irán presentando sus conclusiones y, con todas ellas, iremos confeccionando un sólo mapa común.
Luego entraremos a comentar y debatir el mapa: los lugares que aparecen; aquellos que no han sido reflejados; las diferencias entre los mapas de un subgrupo y otro; etc.
MI GRUPO, MI ASOCIACION: UN VEHICULO
Le técnica tiene por objetivo facilitar un mejor conocimiento de nuestro propio grupo, muy particularmente si todos sus miembros formamos parte de una misma organización o asociación.
Para su desarrollo necesitaremos papel y lápices. El tiempo que precisa puede ser de una hora aproximadamente.
Pediremos a los participantes que, en un folio de papel, realicen un dibujo representando a nuestra asociación y organización como si fuera un vehículo determinado. Para ello dispondrán de 10 minutos.
Podremos dibujar aquél vehiculo que, en nuestra opinión, se corresponda mejor con nuestra asociación: una bicicleta, una barca de remos, un globoaerostático, un tren, un coche deportivo, un yate, un turboreactor, un cohete espacial, etc., o inventar nuestro propio vehículo combinando elementos de varios.
Trataremos de representar, así mismo, todo tipo de detalles del vehiculo, por ejemplo: quién lo conduce; qué tipo de combustible utiliza; hacia dónde se dirige, etc. Los miembros de nuestra asociación podrán representarse como partes del vehiculo, según la función que cumplan, o como pasajeros en una determinada actitud.
Luego, haremos una ronda y cada participante mostrará y explicará su dibujo. Al término de la ronda abriremos un coloquio, comentando los diferentes dibujos, las coincidencias -ya sean estas representadas de una forma u otra- y las discrepancias que reflejan percepciones distintas de cómo es nuestra asociación u organización.
Podemos concluir realizando un solo dibujo común que refleje las características que hemos consensuado.
LOS TRES DESEOS DEL GENIO
Esta técnica es muy útil para que el grupo formule y analice objetivos para su acción.
Necesitaremos papel y lápices y algo más de una hora de tiempo.
Recordaremos a los participantes los múltiples cuentos en los que aparece un genio -del interior de una botella, una lampara, etc- y concede tres deseos al protagonista.
Este es nuestro caso, tenemos un genio dispuesto a concedernos tres deseos en relación a alguna situación o problema determinado (por ejemplo, en relación al desarrollo del propio grupo,  a la solución de algún problema que le afecte, etc). Solo pide que esos deseos sean posibles y realistas, o sea, que se puedan conseguir sin recurrir a fuerzas extraordinarias o sobrenaturales, que dependan de la acción humana y sean coherentes con las condiciones concretas y reales existentes. Pide también que esos tres deseos sean los más importantes porque respondan a las principales necesidades relacionadas con el tema o cuestión que hayamos seleccionado.
Cada participante deberá pensar y escribir sus tres deseos. Luego nos repartiremos en subgrupos y compararemos, durante media hora, nuestros deseos, intentando seleccionar, de entre todos, los tres más importantes en opinión de todo el subgrupo.
A continuación realizaremos una puesta en comun, en la que el portavoz de cada subgrupo irá exponiendo sus deseos, mientras vamos tomando nota de todos ellos en la pizarra o rotafolio.
Cuando estén todos reflejados, eliminaremos aquellos que sean más “mágicos”, que dependan de la voluntad o la acción de otras personas ajenas al grupo, que no sean realistas, que no sean fundamentales. Luego, agruparemos colectivamente los que queden por su afinidad o similitud. Por último, seleccionaremos los tres deseos comunes que vamos a pedirle al genio.
Los genios, como todo el mundo sabe, solo existen en los cuentos. El único “genio” que conocemos es el propio grupo, capaz con su esfuerzo de lograr lo que se proponga y esté a su alcance. En consecuencia, tomaremos uno por uno los deseos y debatiremos entre todos la forma de alcanzarlos, identificando los pasos necesarios que debemos dar para que se lleven a cabo.