De los buenos modales virtuales

Modal

nombre masculino plural(modales) Conjunto de expresiones, gestos, movimientos, actitudes, etc., que una persona utiliza para comportase en público y con las demás personas, especialmente según ciertas reglas sociales comúnmente admitidas.

Definiciones de Oxford Languages

Tengo que reconocer que quizás esta entrada nace de que me inculcaron (y mucho)  el tema de los modales. Vamos educación y respeto. Quizás por eso las faltas de ello no me gustan. Puede que me lo tome hasta mal (muy inculcado)

Creo que en «el mundo real» el físico, aunque hay excepciones, se lleva bien; en «el mundo online», nos faltan buenos modales virtuales. Me parecen necesarios, sobre todo en esta época que no está tocando vivir, donde muchas relación se hace por videoconferencias, correos, mensajes, audios…

 

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Imagen de MorningbirdPhoto en Pixabay 

 

Como soy defensor de que «no debe haber queja sin propuesta», os dejo mis ideas de cómo hacerlo mejor (y alguna queja seguro, se va a colar)

 

Paquete básico de buenos modales virtuales

  • Hola, por favor, perdona, gracias, hasta luego… Lo más simple. Saluda, agradece y ten en cuenta que estas dirigiéndote a otra persona (o más de una) No escatimes a la hora de comunicarte, ya nos nos cobran 25 pesetas por sms.

 

  • Puntualidad. Si la videollamada o chat grupal es a una hora «llega» un rato antes para comenzar cuando estaba previsto. En «el mundo real» ya me repateaba, pero ahora… ya si teletrabajas…. estás en casa. Ah,  y termina a la hora indicada. El tiempo no es oro, ES VIDA.

 

  • Se sobreentiende… NADA. Ya «en persona» puede haber malentendidos a la hora de comunicarnos, cuánto más podemos equivocarnos a través del vídeo o de mensajes y correos. Asegúrate de hacerte entender, de que te han entendido, de qué lo has entendido… no lo des por hecho. Evitará muchas aclaraciones innecesarias en el futuro.

 

  • Paciencia, que «nadie nació aprendido». Esta frase es muy utilizada, pero se nos olvida demasiado. Hay muchas personas que se han visto atropelladas por la pandemia teniendo que saltar a ciegas y comenzar a utilizar medios y herramientas que antes no lo hacían. La brecha digital es más evidente que nunca. Haz pedagogía, ayuda y explica con paciencia. Ya si añades buen humor, la hostia.

 

  • Interacción. Esto puede sonarte del cole: «la comunicación es un proceso que consiste en la transmisión e intercambio de mensajes entre un emisor y un receptor…» Si estamos participando en una conversación, charla, encuentro, taller… debe haber comunicación. Esto implica que en algún momento se interaccione bien sea hablando, asintiendo, mandando un mensaje, una muestra de que «al otro lado» sigue habiendo vida. He estado en videollamadas dónde me he sentido muy incómodo al sentirme «hablándole a la pared» o a una pantalla llena de cámaras apagadas y videos silenciados. Y se hace duro.

 

  • Hay momentos, para todo. Y hay que respetarlos. Mi madre, de guaje, me prohibía hacer llamadas más allá de las 22:00 h, porque a esas horas «de noche» eran para estar en casa, descansando. Porque ahora llevemos dispositivos que nos permiten mantener «conexión 7/24» no significa que debamos utilizarla. Si no es tiempo de trabajo, no tengo porque mirar / contestar a un email o llamada, por ejemplo. Aplicable también a lo personal, vivimos en la inmediatez (que estresa que flipas). Contestar hay que contestar, pero no al instante.

 

Especial «modales enviando CV»

Esto daría para daría para una entrada a parte, pero en resumen:

  • Todo lo anterior
  • Escribe en el correo (es la nueva carta de presentación)
  • No reenvíes el mismo correo cien veces, y si lo haces borra la información
  • Revisa a ver si hay respuesta de vez en cuando. Si abres un canal de comunicación… úsalo

 

Esto es una opinión totalmente subjetiva, y seguramente yo deba revisarme mis propios modales, adquirir nuevos… pero eso es la vida, aprender y desaprender

y tú ¿recomiendas algún «modal virtual» más? ;O)

Animando grupos

Cada vez reafirmo más, que lleve a cabo la función que sea como profesional, animar o ser animador es lo que me define. Esta entrada nace impartir varias sesiones seguidas de formación presencial después de este último año pandémico.

Después de un par de fines de semana trabajando con un grupo en formación como monitores/as de tiempo libre, de compartir espacio, de ser evaluado por el grupo, me ha dado por pensar, qué más allá de la formación o intervención que haga (el qué) siempre pongo más energía y pasión a la metodología (el cómo). El resultado: escribirlo.

Como animadores/as muchas veces nos tocará «animar» grupos. En un formación, en una intervención, en sesiones, talleres, colonias…

Pero… ¿Qué es “animar” un grupo?

Para mi es acompañar y vivir el grupo. Y creo que esto debe darse SIEMPRE, independientemente del objetivo que tengamos dentro de ese conjunto de personas y la naturaleza de la actividad. Desde la animación sociocultural, la educación en el tiempo libre, «lo social», en mi opinión es el «cómo» trabajamos con los grupos lo que marca la diferencia.

Debemos conocer la dinámica de grupos, ser capaces de vivir en grupos, de entender sobre grupos, de hacer grupo y ayudar a otros a integrarse, crecer y trabajar en grupo. Tenemos que saber observar, diagnosticar e intervenir en toda clase de grupos, sobre todo en grupos de carácter educativo.

Buscamos todas las oportunidades y recursos para hacer un grupo humano maduro, que cohesiona, promociona y educa en todos los ámbitos, tareas y niveles. Hemos de ser una persona observadora y crítica, de equipo, creativa, solidaria con el grupo y la sociedad, capaz de relaciones de calidad, con experiencia en grupos y preparación técnica.


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Para que podamos repensarnos cómo animamos grupos, os dejo las dos claves que debemos tener en cuenta: Nuestras actitudes y funciones para con los grupos.

Actitudes

Ya que la actitud es algo que siempre remarcamos en las intervenciones, viene bien recordar cuáles deben ser las nuestras:

  • Observar mucho pero no aparentarlo, para no crear desconfianza.
  • Vivir una actitud sistemática de escucha, a todo y a todas las personas.
  • Situarse en el lugar de la otra persona para entender mejor, ayudar mejor
  • No perder nunca la calma, oiga lo que oiga, pase lo que pase.
  • Por sistema, hacer tema de diálogo todo lo que en el grupo pasa, todo lo que el grupo vive.
  • Respetar, valorar a cada quien por lo que es y como es. Y que se note.
  • Estar pendiente de las necesidades, inquietudes y problemas de cada persona del grupo.
  • Ser objetivo y realista, pero no distante.
  • Poner toda la sinceridad que el grupo soporte en las intervenciones.
  • Estar en actitud de aprender también en el grupo y del grupo.
  • Estimular siempre, nunca hundir.
  • Procurar no hacer o descubrir algo que puede hacer el grupo.
  • Resistirse a dar respuestas. Hacer más bien preguntas inteligentes.
  • Considerar siempre a la persona como el centro, más importante que normas, temas, métodos…
  • Mostrarse como persona normal, cercana, sometido a unas circunstancias, no aparecer sólo en el papel Animador/a.

Funciones

Como mencionaba arriba «animar» es el complemento a todo aquello que trabajemos con los grupos. Por ello creo que nuestras funciones además de las propias de la actividad, deben girar en estos cuatro ejes:

  • Comunicación:
    • Crear un ambiente de confianza que posibilite la comunicación abierta y distendida.
    • Fomentar el diálogo como vehículo de conocimiento y colaboración.
    • Estar pendiente a la vida de cada persona dentro del grupo.
  • Corresponsabilidad:
    • Actuar como una más del grupo: comunicar, seguir normas…
    • No considerar al grupo como propiedad privada.
    • Procurar que toda persona intervenga lo más y mejor posible.
    • Enseñar en la práctica que cuanto menos te necesite el grupo, mejor.
  • Motivación:
    • Cuidar mucho el clima general del grupo.
    • Lograr unos objetivos, contenidos y métodos coherentes entre sí, constituidos desde la realidad y posibilidades del grupo.
    • Proponer metas concretas que estimulen a conseguir otras nuevas.
    • Ofrecer claves de interpretación, caminos de búsqueda… para que el grupo vaya descubriendo por sí mismo.
    • Considerar las iniciativas de cada persona del grupo.
  • Acercamiento a la realidad:
    • Ofrecer claves de análisis e interpretación de lo que sucede.
    • Enfrentar al grupo a su propia realidad.
    • Ayudar a relacionar la vida del grupo con la vida de la sociedad.
    • Favorecer la apertura, la actitud crítica, solidaria y transformadora desde dentro del grupo y, a través de él, en la sociedad.

El deseo de Robin

Me apetece recomendaros este documental. Pese a que se centre en Robin Williams, no tiene nada que ver con los personajes que solía acostumbrar.

Mis ganas de verlo responden a lo que me fascinaba Robin Williams como actor, y a la enfermedad que este padecía sin saberlo (de esto se habla en el documental), la misma que tuvo mi madre.

El documental El deseo de Robin rememora la vida del actor Robin Williams deteniéndose en sus últimos meses de vida y arrojando luz sobre algunas informaciones que surgieron alrededor de su suicido, en agosto de 2014.

La película, dirigida por Tylor Norwood, analiza la enfermedad, nunca diagnosticada, que padecía el actor: la demencia con cuerpos de Lewy.

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Buena parte del documental se centra en limpiar el nombre y la memoria del actor de los rumores que surgieron por su suicidio. Se descartan en todo momento los rumores más comentados (depresión, trastorno bipolar, deudas, adicciones…) y se aclara que padecía una enfermedad de la que ni él mismo era consciente, la demencia con cuerpos de Lewy.

El deseo de Robin da voz a amigos del actor, como el director Shawn Levy, el guionista David E. Kelley o el de su esposa, quien en 2016 publicó un ensayo en la revista Neurology titulado «Un terrorista en el cerebro de mi marido« en el que relató las consecuencias que la demencia con cuerpos de Lewy había tenido en la vida del actor. Pero también de médicos y enfermeros que ofrecen una mirada que debe ser vista para entender cómo funcionan estas enfermedades que no suelen contarse.

Algo muy positivo del documental es que habla de manera explícita (y con afán de divulgar) la enfermedad. 

Así que aquí os cuento un poco de ella.

Aunque parezca que es una enfermedad rara, la demencia con cuerpos de Lewy (DCL) es la tercera causa de demencia detrás de la enfermedad de Alzheimer y la demencia vascular.

Es una enfermedad neurodegenerativa. Qué la causa, no está aclarado. Su diagnóstico definitivo sólo puede hacerse con la autopsia (con la demostración de la presencia en la corteza frontal, parietal y temporal, y en la sustancia negra, de los cuerpos de Lewy) la diagnostican descartando otras afecciones que pueden causar signos y síntomas similares.

Los casos de esta enfermedad pueden ser erróneamente clasificados como Alzheimer, Parkinson (lo que le ocurrió a Robin Williams) o la mezcla de ambas.

Los síntomas de la enfermedad incluyen la presencia de deterioro cognitivo, similar a lo que podemos observar en la demencia tipo Alzheimer, además de la aparición de síntomas de Parkinson (lentitud de movimientos, rigidez y a veces temblor), alucinaciones, delirios o respuestas anormales a diversos fármacos… 

No existe ningún tratamiento, no se cura. El tratamiento se da contra los diferentes síntomas más destacados en cada paciente. Se debe evaluar tanto el estado cognitivo como los trastornos psiquiátricos y motores.

La enfermedad te hace empeorar de manera progresiva, la duración media de la vida tras el diagnóstico es de 5 a 7años. 

Aquí os dejo el tráiler

La enfermedad no le mató, de hecho murió sin saber qué tenía, a mi me parece una putada. Solo la autopsia aclaró que le pasaba, aunque el sentía que algo no iba bien (se comentan a lo largo del documental la variedad de síntomas que tuvo). Y era un tipo con la vida resulta, con medios, con familia.

Esto me lleva a pensar cuántas personas habrá que la padezcan sin saberlo…

Hoy en día parece que todo es COVID, y no. Por desgracia las personas siguen enfermando y muriendo de muchas otras dolencias.

Protejamos nuestro sistema sanitario, el público, el de todas las personas, cuidémonos y miremos por la SALUD