No es apretar el tornillo, es la experiencia

Antes de que empiece a divagar, mira esta vídeo:

Es un fragmento de la película de 1958 Las chicas de la Cruz Roja (alguna broma me han hecho con esto cuando trabajaba en esa entidad… ay)

Ahora si, al tema. Con total seguridad, te sientas identificado con el mecánico del vídeo, en que sabes cuánto vale tu trabajo, el coste que tiene y te toca las narices que cuestionen el valor del mismo. Al menos a mi, como animador, me pasa algunas veces.

Tengo que decir que tengo suerte de que quien suele ponerse en contacto conmigo para pedirme alguna propuesta, entiende, valora y apoya el trabajo que se realiza desde la ASC, pero también hay algunas personas que lo cuestionan.

Ese cuestionamiento a veces suele venir por la metodología (choca hacerlo dinámico, participativo o lúdico), algunas otras por los plazos (¿esto no se puede hacer en 30 minutos?); pero la mayor parte de las veces viene por el coste o precio que tiene.

tornillo

Imagen de mibro en Pixabay 

Como creo que que eso parte desde el desconocimiento de lo que conlleva un proyecto o formación, ya que se ve el resultado final y no el proceso.

Ese proceso, conlleva entre otras cosas:

  • Una clara definición de los objetivos que vamos a trabajar (para qué hacemos esto)
  • El conocimiento del «público» al que nos dirigimos (dinámica de grupos, técnicas a utilizar)
  • Fundamentación o marco teórico del trabajo (lectura, investigación…)
  • Diseño de la acción (cómo lo vamos a trabajar)
  • Selección de las actividades y recursos apropiados
  • Ponerlo en marcha (tiempos, desplazamientos)
  • Por supuestísimo, desarrollarlo.
  • Gestionar imprevistos (lo que surja…)
  • Evaluar: errores, aciertos, resultados… (la única manera de mejorar)

Cuando solicitamos «x» actividad o proyecto, no solo estás pidiendo la realización, si no todo ese proceso que os cuento, y además el «saber, saber hacer y saber ser» de las personas profesionales que lo van a llevar a cabo.

Así que coincido con el hombre de la película: No es apretar el tornillo, es la experiencia ;O)

Conoce a tú público

Desde el pasado noviembre, he vuelto con la Asociación Habla Gijón a impartir sesiones de formación a alumnado de 1º de bachiller de diferentes institutos que participan en la Liga de Debate Escolar que se organiza desde el Departamento de Juventud del Ayuntamiento de Gijón.

Mis sesiones se centran que gestionen sus emociones a la hora de hablar en público, que «pierdan vergüenza» y trabajen en su manera de comunicar.

ligadebateescolargijon

Formación en las aulas…

Desde que se cancelara la última Liga (2020, pandemia…) no había vuelto a pasarme por tantas clases y grupos de chavalería (a día de hoy unos 30… y las que me quedan) y la verdad que estoy disfrutando de ello. No han cambiado tanto la intervención en un aula, aunque si he detectado que se ha normalizado más el uso sin más del móvil (esto quedará para otra entrada); pero no quería hablar de esto.

Lo que quiero contar es algo que siempre nos preocupa cuando vamos a intervenir con grupos de jóvenes: «Llamar su atención» / «Que participen» / «Que hagan caso».

Como comento en las sesiones, cuando te diriges a un público para contarle algo, es nuestra responsabilidad tratar de captar su atención (hasta cierto punto claro. Si pasan de ti… pues milagros no hacemos).

Incluso les cuento el «esquema mental»* que me hago cuando cuando doy formación. Aquí va:

  • Aportar valor: Contar cosas que tengan utilidad para el grupo. Que puedan utilizarlo. No perderme divagando.
  • Experiencia: Pon ejemplos de lo que estas contando. Dales anécdotas, experiencias, moraleja. Que lo que dices «se vea» aplicado.
  • Optimismo: Transmite buen rollo. No en plan ultra azucarado, no lo pintes todo de rosa, pero es mejor enfocarse con una actitud positiva que vender el fin del mundo.
  • Humor: No se trata de contar chistes o hacer bromas, pero algo de humor rebaja la tensión. Además creo que nos humaniza frente a los grupos.
  • Interacciona con el grupo: Aunque seamos quienes «vamos a contar algo» no creo que sea necesario hacer un monólogo. Lanza preguntas, deja que el grupo las haga. Se hará más dinámico.
  • Anclajes: Conecta con la realidad cotidiana del grupo, pon ejemplos cercanos. ¿Crees que la realidad empresarial le es cercano a grupo de jóvenes de instituto?, pues no.
  • Coherencia: Entre lo que cuentas y cómo te comportas. «Hay que fomentar el respeto», «Toda persona debe ser escuchada»; pero luego no dejo que participes o ridiculizo tu opinión. El «haz lo que yo te diga, no lo que yo haga» no cuela.

Al final, todas estas anotaciones de mi esquema, se resumen en el título de la entrada… conoce a tú público.

*Como siempre digo no poseo la verdad absoluta, simplemente os cuento lo que yo hago y me funciona.

Animación Sociocultural, sigue haciendo falta

Hace casi dos años, un mes después de que se declarara el Estado de Alarma por la pandemia del COVID, escribí la entrada «Animación Sociocultural, nos va hacer falta«

Ay… que días aquellos de confinamiento, en esa situación extraña que nos encontrábamos (y todavía estamos…), no se paraba de leer y decir que «las cosas van a cambiar», «la sociedad no volverá a ser la misma», qué vendrá una vez pase el Estado de Alarma… Yo nunca he creído que esto nos fuera a cambiar, siempre he pensado que la pandemia potenciaría lo que ya había: si hacías las cosas bien, las seguirías haciendo, si eras un asco de persona, pues… Pero eso es otra historia.

Sigo pensando lo que escribía aquel abril de 2020 «estamos en un momento histórico de cambio, con muchos factores, vamos a necesitar unirnos y facilitar la transformación social».

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Imagen de Masashi Wakui en Pixabay 

Cambiar con profundidad el modelo social para lograr la promoción de las personas y grupos (empoderamiento) es otro de los principales objetivos de la Animación Sociocultural.

No es mero activismo, sino que se orienta a la desaparición de las condiciones sociales que generan dichos problemas. Dicho cambio, de índole intencional, pretende que las personas y comunidades no se conformen con su realidad, sino que tomen conciencia de la misma y desarrollen su sentido crítico y creativo.

Conlleva el fomento de iniciativas, el compromiso activo del individuo como persona y colectivamente con los sectores más desfavorecidos de la comunidad y la promoción de la sociedad civil.

Un rasgo esencial de nuestra época reside en el cambio continuo y acelerado. Pero este cambio no puede quedarse en una mera adaptación (conformidad), sino que, con la ayuda de la ASC, debe orientarse hacia una transformación activa de la sociedad.

Para lograrlo es imprescindible:

  • Realizar un análisis crítico de la realidad para que se produzca un compromiso con acciones transformadoras del propio entorno orientadas a la promoción y participación social.
  • Otorgar el protagonismo a los grupos, colectivos y comunidades.
  • Centrar los programas y proyectos en torno a los ejes de Participación.
  • Promover la participación real de las personas en las acciones, en los procesos y en la dirección de estos, con lo que se conseguirán proyectos realmente transformadores.

En resumen, la Animación Sociocultural se concibe como una actuación crítica, libre y transformadora de la sociedad.

Vamos, Animación Sociocultural, sigue haciendo falta ;O)