Se que el título del artículo resulta bastante difícil, para la mentalidad de “quiero un trabajo para toda la vida”. Aunque para mi esta debiera ser la base de la ASC: detectar una necesidad, dar respuesta, empoderar a la comunidad e irnos a otra cosa.

“Cada proyecto debe estar diseñado para que, una vez generado un proceso participativo, el animador tienda a desaparecer”

Ezequiel Ander Egg

Esta afirmación  de Ander Egg está sacada de su libro La práctica de la animación sociocultural y el léxico del animador. El cual os recomiendo leer.

Antes de que afiléis cuchillos, os invito a que leáis toda la entrada ;O)

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Los roles de l@s animador@s socioculturales

No hay Animación Sociocultural (en adelante ASC) sin animadores y animadoras, no es que tengamos que ser erradicados, pero tampoco eternos.

Para que entendáis por que defiendo que “debemos desaparecer” hablaremos del rol de la persona animadora.

Como es de suponer, su forma de intervención y de actuación debe estar de acuerdo con los fines, propósitos y principios de la ASC. De ahí que su labor consista fundamentalmente en actuar como figura facilitadora (nunca protagonista) más que coordinadora u organizadora de actividades.

En algunos casos, cuando los niveles de participación sean todavía insuficientes (como al comienzo de la vida de un grupo), puede ser que organice, y en ciertas circunstancias que coordine las actividades; pero es mucho más acorde con su rol ayudar a organizar y enseñar a coordinar, puesto que lo que interesa es que el proceso sea asumido por la misma gente.

Cualquiera que sea el ámbito de actuación en donde intervengamos, tenemos cuatro roles principales que, si bien son diferentes, se complementan y, a veces, se cumplen simultáneamente:

  • Rol catalizador / dinamizador / facilitador que suscita, excita, incita, sensibiliza, motiva e interesa a la gente, alentando la participación activa de la misma en programas o actividades socioculturales, de acuerdo con lo que la gente estima que debe hacerse.
  • Rol de asistencia técnica, en el sentido de que proporciona los elementos, conocimientos y asesoría técnica para que en el “aprender haciendo” el grupo mismo disponga de un asesoramiento para mejor realizar las actividades que ellos consideran más adecuadas para dar respuesta a sus necesidades y problemas. El animador o la animadora en alguna medida vive y convive con los problemas de la gente con la que trabaja, pero no es su función resolver por ellos, sino junto a ellos, analizarlos y buscar caminos alternativos para resolverlos.
  • Rol de mediación social, con un doble alcance: para ayudar a recuperar, sistematizar, evaluar e implementar las prácticas sociales de la misma gente y devolverlas de manera organizada de modo que tengan una mejor comprensión y valoración de sus propias experiencias. En este aspecto, el animador es un agitador, en cuanto ayuda a leer de una manera crítica la realidad donde la gente vive su cotidianidad. También lo es en un segundo sentido: el de mediar entre dos polos en conflicto (sean asociaciones, grupos, etc.), para buscar zonas de acuerdo mínimas y para elaborar soluciones capaces de resolver las situaciones problemáticas que eran motivo de conflicto.
  • Rol transmisor, en el sentido de proporcionar ciertas informaciones, conocimientos, técnicas sociales, habilidades y aprendizaje de nuevas destrezas, para que la gente se apropie de aquellos conocimientos y capacidades que permitan resolver sus problemas o necesidades, o que ayudan a mejorar la calidad de vida.

 

Si hemos cumplido con estos 4 roles, el último papel que debemos jugar, el de “desaparecer” no será tan difícil de llevar a cabo.

Debemos recordar que estamos al servicio de los grupos, y que son estos los que tienen que liderar sus procesos y ser protagonistas de ellos. Por ello cuando pasen de ser grupos “objeto” a grupos “sujeto” (con identidad, carácter y visión), y si seguimos los principios de la ASC, debemos desparecer.

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