Oferta económica más ventajosa

A raíz de leer la campaña que han lanzado los y las compis de la Asociación Galega do Monitorado en la que piden por una MEJORA DE LA CALIDAD en los campamentos de verano de la Xunta de Galicia, me ha llevado a pensar varias cosas:

  • Un artículo de Victor Ventosa sobre si las actividades de tiempo libre son ocio o negocio que leí y compartí hace tiempo.
  • Pensar que como son actividades con infancia (por ejemplo) vale que las haga cualquier persona.
  • El poco valor que le da la administración pública, además de escaso control o supervisión a los contratos que adjudica.
  • Que me alegra que otras profesionales piensen como yo y me apena que vean las mismas carencias en nuestro sector.

Y muchas cosas más, la verdad.

la conclusión que llego es a que somos muy hipócritas.

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Imagen by Dirty Harry

Se nos llena la boca de compartir publicaciones buenrolleras sobre la educación, la atención a las personas, la coherencia, los derechos laborales y mil polladas más, pero…

¿Respetamos el trabajo del monitorado? ¿lo tenemos en cuenta? O simplemente pensamos que son esa persona que «entretiene» a mi hijo/a en la colonia de verano… Exigimos profesionalidad, pero ¿sabemos el precio que las empresas pagan al personal?, con el conocimiento y consentimiento de las administraciones.

Por mi experiencia en el ámbito os digo que las respuestas a las cuestiones que planteo, solo las saben las personas profesionales que tienen que vivir con ellas, por eso todo mi apoyo a su petición, y ojalá se sumen compis de todo el territorio y haga reflexionar a las familias, estas ejerzan presión y cambie la situación.

¿Y dónde empieza el problema? Pues en la contratación pública y en la frase que da título a esta entrada, una de las que más miedo me da en el mundo: «Oferta económica más ventajosa«; siendo el criterio que más pesa.

Luego se leen noticias de negligencias, hay problemas, y claro nos echamos las manos a la cabeza…. así que para quienes ponen ese criterio les dedico una frase, la de la ilustración que os dejo:

Si pagas con cacahuetes solo puedes aspirar a contratar monos

¿Y para mayores de 30 qué tenéis?

¿Y por qué solo es para jóvenes?; Solo me paso «x» años, ¿Y quienes tenemos más años qué hacemos?

La pregunta que da título a esta entrada, estoy seguro que os la habrán hecho si habéis trabajado en algún proyecto cuyo colectivo de atención sea la juventud. Y es que siempre hay personas que «se quejan» de ello, y no suele entenderse el por qué de ese privilegio de menores de 30.

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Fuente: Pixabay

Como animador, para mi está claro el motivo. Lo resumo en dos razones: La juventud es un etapa vital importante y el carácter preventivo.

La infancia y la  juventud son uno de los periodos más importantes en el desarrollo de la persona, es el momento en el que la persona necesita construirse una firme IDENTIDAD. Es decir, educarse y formarse como una persona diferente, como un ser individual y conocer sus propias habilidades,  posibilidades, así como sentir que se tiene valor como persona.

Todo esto se va adquiriendo con experiencias y aprendizajes y en esas etapas de desarrollo en las primeras etapas de la vida (y también en las posteriores)

La prevención, parte de la concepción de que la educación  las personas como un proceso de construcción social, en donde se consideran los diversos determinantes del proceso (biológico, económico, ecológico, cultural psicosocial, etc.) Se promueve que por que la medio de acciones preventivas que impulsen el desarrollo de la persona, lo cual significa que su objetivo es apoyar y promover el desarrollo de la persona, cuanto más, en etapas críticas de ese proceso.

Todo lo que invirtamos en personas en el presente, será una mejora en el  futuro. Si no se invierte para mejorar la salud, el ocio, la formación, el empleo, el futuro puede verse socavado y ello puede derivar en problemas sociales.

Además, una juventud sin opciones de futuro repercute en el crecimiento económico de las sociedad. Si las personas no pueden emanciparse (entendiendo emancipación como toda aquella acción que permite a una persona acceder a un estado de autonomía) aumenta la dependencia (de las familias, del estado)

 

 

Reconozco y entiendo que en el contexto social que nos movemos, hay muchas personas que necesitan soporte (y mucho), y creo que se debe dar una respuesta a sus carencias, pero no podemos dejar de prevenir… y eso implica invertir en infancia, en juventud.

 

Así que para mi, la respuesta a «¿Y para mayores de 30 qué tenéis?» sería que no fuese necesario que necesitase apoyo, que haya tenido un proceso vital de formación, y aún lo siga teniendo, que haya adquirido competencias para poder ser una persona autónoma.

 

 

 

El barrio: Espacio de intervención

Para mi, uno de los mejores espacios de intervención es el barrio. Después de todo yo soy «de barrio», en concreto de La Calzada (si de ese en el que bajamos a Gijón, no al centro)

La Calzada ha sido el barrio obrero por excelencia de la ciudad. En el vivían, viven, muchos de los que fueron trabajadores de los astilleros y del metal. Un barrio dinámico reivindicativo, con sentimiento de pertenencia y fuerte movimiento asociativo.

Pero más allá de mi barrio, al que por supuesto estoy orgulloso de pertenecer y vivir, os voy hablar de por qué creo que es un espacio idóneo de intervención. 

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Mi barrio, por supuesto. La Calzada

 

Para que no solo se quede como una apreciación mía, me he leído un par de documentos*, que me permitan redactar este artículo.

Primero, vamos a acercarnos a la imagen de un barrio (podría describir La Calzada casi en totalidad):

Están habitados por una población de un perfil socioeconómico concreto (asociado a las clases muy bajas, bajas o bajas-medias de la sociedad, es decir, a las de menor poder adquisitivo, menores niveles formativos y menos relacionadas con los grupos de decisión e influencia).

Presentan unos bajos niveles de inversión pública (en ocasiones con significativos déficit históricos) y muy reducidos niveles de nueva inversión privada (en especial, para actividades económicas de alta competitividad).

Su origen tiene mucho que ver con determinados procesos de crecimiento económico y desarrollo de actividades (desde los barrios surgidos en torno a una fábrica hasta los del “desarrollismo” del tercer cuarto del siglo XX).

Morfológicamente, son heterogéneos (grandes polígonos de vivienda plurifamiliar resultado de importantes operaciones de promoción pública o privada, collage de fincas plurifamiliares de promoción individual fruto de la sustitución y densificación de tejidos residenciales populares preexistentes, sectores de autoconstrucción, etc.).

Sus parques de viviendas sufren deterioro (motivado tanto por los propios materiales de construcción como por las dificultades económicas de los ocupantes).

En muchas ocasiones presentan significativos déficit urbanísticos (urbanización y redes de abastecimiento de mala calidad, falta o localización periférica y no estructurante de equipamientos y espacios verdes, etc.).

Están estigmatizados por la reveladora presencia de población emigrada extranjera recién llegada y de bajo poder adquisitivo, y de elevados índices de población en situación o riesgo de exclusión social.

En relación con su dinámica comunitaria, en muchas ocasiones, ha estado protagonizada por movimientos vecinales reivindicativos de servicios y equipamientos urbanos (en algunas ocasiones)

 

Con los visto hasta aquí, los barrios nos resultan útiles para intervenir porque:

  • Es asequible. El número de personas con las que trabajamos se reduce
  • Los problemas susceptibles de solución son compartidos por la mayoría de la población de la zona
  • La comunicación es mucho más fluida.
  • Sentimiento de barrio. Los diversos sectores de población que componen el barrio condicionan un tipo de proyecto u otro en función de su distribución y necesidades.
  • La intervención se puede adecuar mejor a la realidad cotidiana de la población a la que se dirige.
  • Es más fácil provocar y canalizar la Participación, despertar el sentido de pertenencia y favorecer el compromiso de la ciudadanía.

 

Es por estos motivos por lo que resulta más útil y fácil abordar determinados temas y establecer proyectos de intervención en el ámbito de barrio que en el conjunto de la población.

 

*Bibliografía:

  • Hagamos de nuestro barrio un lugar habitable Manual de intervención comunitaria en barrios. Josep Buades Fuster y Carlos Giménez Romero
  • Intervención integral en barrios: conceptos, instrumentos y elementos de mejora. David Mongil Juárez