La vara de medir

No es el nombre de una técnica para trabajar con grupos, ni nada de lo que suelo compartir de manera habitual. Es una reflexión sobre lo que leo, escucho o veo por ahí.

Y la idea de esta entrada me llevaba rondando por la cabeza ya unos meses, pero o encontré cosas más interesantes que contar, o no tenía tiempo para pensar y escribir. Ahora después de una merecida quincena de descanso, parece que me he animado a ello.

Todo el mundo tiene su opinión y debería poder expresarla (¡Viva!), yo lo hago con frecuencia, y me parece sano. Pero hay algunas que me chirrían. Y es porque no entiendo cuál es la medida o «vara de medir»

 

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Vara de medir hecha por abuelo «Tinín, el carpintero»

 

Os pongo unos ejemplos:

Un montón de audiencia del programa los «Gipsy Kings», pero una xenofobia más que palpable sobre el pueblo gitano. Para leer más sobre ello os recomiendo leer a @femitana (mujer, feminista y gitana) y su brutal hilo respecto a este tema y que comparto del todo.

Que malos han sido los dictadores, mira Hitler lo que hizo al pueblo Judío, pero no me toquéis a Franco del Valle de los Caídos (fue un cabrón pero… ¿nuestro cabrón no se toca?)

Hay que defender derechos y libertades, pero cuestionamos lo que «no nos toca de cerca» (entrecomillo, ya que creo que la sociedad es la misma para todas las personas y todo nos pilla «al lado») como temas LGTB, feminismo, discapacidad, religión.

No dejemos morir a esas personas en el mediterráneo, pero que no vengan a quitarnos el trabajo y a vivir de ayudas. Aquí tenemos varios discursos: «Nosotros fuimos antes inmigrante» «Peros es que antes para los de aquí». Son personas y huyen de morir, punto.

Situación política. Todos roban, todo es lo mismo, no sirve de nada. Parece que la única ideología política es quejarse por defecto. Es verdad que yo no me identifico con ningún partido político al 100 %, y creo que el fallo es seguirlos ciegamente (ME DA IGUAL EL COLOR, lleven gaviota, rosa, coleta, naranja azulado, rayas verdes o lo que sea). Pero aplaudo y condeno acciones, no un sistema entero. Además a quienes ponemos ahí son reflejo de la comunidad que construimos entre todas las personas. Y lo dicho vivimos en «y tú más» .

 

Cómo veis según quien lea estos ejemplos, pensará una cosa u otra (respetable) pero medirá sus opiniones con una «vara de medir» totalmente personalizada, con la que unas verán 10 cm y otras 8,3 m.

Sobre esto, os comparto un extracto de un artículo de  Marcello Truzzi, profesor de sociología en la Eastern Michigan University y ex-miembro del Comité para la Investigación Escéptica, en un artículo en la revista Zetetic Scholar:

Truzzi afirmó acerca de los llamados «pseudoescépticos» que tienen más tendencia a negar que a dudar, a desprestigiar más que a investigar; usan una doble vara de medir en sus análisis críticos; emiten juicios sin una completa investigación; usan ataques ad hominem al referirse peyorativamente a los que proponen determinadas disciplinas; no presentan suficientes pruebas en sus refutaciones y, al censurar, asumen que en ningún caso les corresponde el peso de la prueba; contra-argumentan basándose en lo que parece más razonable o plausible en vez de en la evidencia empírica; e insinúan que el que una evidencia sea poco convincente es suficiente para descartarla por completo.

 

Por ello debemos fomentar la actitud y el pensamiento crítico y ajustar las «varas de medir» en términos objetivos.

 

Capacidades de la ASC que no vienen con el título

En esta semana temática del «lo que no debe ser» (véase esta entrada, o esta otra) que he hecho en el blog, quiero hablar de las cualidades y  capacidades del/la animador/a sociocultural.

Según Ander-Egg las cualidades más importantes para que un/a animador/a pueda desarrollar su práctica sociocultural son las humanas (lo dice un gran teórico en la materia, no yo. Aunque lo suscribo totalmente)

Estas hacen referencia a su temperamento y  a su carácter, el cual debe ir formándose a lo largo de toda su vida e en una continua búsqueda de la mejora.

 

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Animando….

 

Y esas cualidades que vamos a ir aprendiendo a lo largo de nuestra vida profesional, pero no vienen en los libros son…

 

Capacidad para infundir vida

El/la animador/a debe transmitir entusiasmo, animación a las personas para luchar por las cosas que les interesan. Motiva pero sin dirigir ni manipular, su propósito principal es la participación de la comunidad en el propio cambio de la realidad.

Debe estar bien dotado de imaginación e inteligencia para crear proyectos y actividades interesantes.

Debe ser capaz de dinamizar la vida personal, grupal y social, ya que esto despierta en los individuos, y en él mismo, los deseos de actuar como un catalizador de las inquietudes personales de los colectivos.

 

Capacidad para relacionarse y comunicarse con la gente

El ámbito de trabajo de la animación exige un trato directo con la gente por lo cual es necesario que el/la profesional tenga un talante de amabilidad, respeto, espontaneidad, empatía, en definitiva “don de gentes”.

Es importante que aprenda escuchar a las personas y hacerse comprender utilizando un lenguaje comprensible y adaptado a las personas a las que se dirige, cuidando tanto su lenguaje verbal como no verbal.

Otra cosa imprescindible seria extrapolar esta capacidad de relación no solo con el grupo sino con el resto de profesioaneles de la ASC  como con personas relacionadas con el trabajo que ha de desempeñar.

 

Convicción y confianza en que la gente puede desarrollar sus potencialidades para realizarse como persona

El/la profesional debe confiar en la capacidad del grupo para así conseguir los objetivos marcados, obteniendo de este modo una superación de cada individuo en particular.

Debe confiar en la persona y trabajar con y para la gente, haciéndolos capaces de tomar sus propias decisiones, consiguiendo de este modo fomentar la autoestima de cada miembro del grupo de trabajo y de los profesionales que han participado en el proyecto.

 

Madurez humana

Esto supone aceptarse, quererse, conocerse; haciéndose responsable de sus propios actos y de lo compromisos que adquiera. De este modo se consigue una capacidad de juzgar no solo nuestras actuaciones sino las de los demás, siempre de manera objetiva y constructiva.

El desarrollo de esta capacidad nos faculta para poseer una madurez emocional capacitándonos de un espíritu sereno y sin crispaciones, ayudándonos a actuar de una manera equilibrada.

 

Fortaleza y tenacidad para enfrentar las dificultades

En cualquier actividad a realizar nos encontramos con posibles obstáculos que tendremos que salvar, por lo que tendremos que tener disposición a enfrentarnos con los problemas para así solucionarlos. Gracias a esto adquirimos cualidades como fortaleza, tenacidad, perseverancia, capacidad de esfuerzo, etc.

 

Mística y vocación de servicio

Debe poseer una vocación de servicio, tener una sensibilidad ante las necesidades de otros/as, de sus problemas, intereses, sufrimientos, alegrías, etc. Para llegar así a empatizar con los problemas más profundos de estas personas y ayudarlas a sentir que sus vidas interesan a alguien y existen profesionales que pueden asesorarte para buscar posibles soluciones.

 

Y tú, ¿qué piensas? ¿alguna otra capacidad qué nos haga falta? ;O)

Animador/a evita esto

El perfil de un/a animador/a, amén de lo que digan los teóricos, está definido por su temperamento, carácter y personalidad, lo que hará que su estilo vaya tomando forma con la experiencia (yo tengo claro que no soy el mismo animador que hace 13 años)

Siempre que hablamos de perfiles, hablamos del «ideal», pues hoy quiero centrarme en aspecto que debemos evitar,  si no queremos que nuestra figura se desvirtúe.

 

Este artículo va dirigido a animadores/as profesionales (a quienes vivimos de esto)

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Algunas cosas a evitar…

 

La improvisación como metodología.

Debemos tener capacidad de reacción, pero no podemos tenerla como leitmotiv de nuestro trabajo. Nuestras intervenciones deben ser planificadas, en respuesta a los objetivos de los proyectos en los que estemos.

 

El buenismo

Yo soy gran defensor del buen rollo, me parece básico para trabajar con personas. Pero en ocasiones debemos marcar límites, «llamar la atención». Y aunque seamos personas cercanas no somos colegas…

 

La tecnocratización

La convicción de que el conocimiento y utilización de unas técnicas suponen, por sí mismas, el desarrollo social. A este respecto Hicter indica que: si nos convertimos en tecnócratas de las  relaciones, podemos caer en una manipulación, contraria a la democracia cultural.

 

La burocratización

Condenarnos a espacios cerrados, horas de visita, plazos, etc. La burocratización hace del /la animador/a un funcionario/a de despacho, nada más lejos de la creatividad de libertad exigidas por la animación.

 

El paternalismo

Lo negamos fervientemente pero a la par lo encubrimos en las más variadas formas de generosidad, ayuda y trabajo por los y las demás, en «aconsejar»…. cuidado, no es nuestro papel

 

No diferenciar trabajo de ocio

Vale que nuestra profesión tiene una carga social, vocacional y lúdica importante, pero ni es nuestro momento de ocio; ni en nuestro tiempo libre estamos trabajando. Hay momentos para todo