12 meses 12 Animador@s – DICIEMBRE: Monchu García

Diciembre… El turrón ya seguro que se nos sale por las orejas, puede que ya hayamos escuchado villancicos de más y hasta que nos hayamos quejado de que luces de navidad más guapas, feas, iguales o caras nos han puesto en el barrio, y es que estamos en el último mes del año. Y nos toca conocer al 12º animador, al que le toca cerrar este 12 meses, 12 animador@s.

Os dije que cerraba esta iniciativa volviendo a la tierrina, a casa, y  nunca mejor dicho, porque a quien os traigo este mes, es mi hermano mayor (no el de la tele ¿eh?… de verdad, al menos hasta donde nos dijeron nuestros padres), el mediano de los 3 que somos. Ya os había hablado de él, y como desde mi perspectiva fue el «primer animador» que conocí, me parecía de recibo dejar que os contara su visión del tema. Podría decir muchas cosas buenas y alguna no tan buena (cosas de hermanos jajaja), pero me quedaré (además de con su mismo peinado) con comentaros que espero vivir y trabajar toda mi vida con la misma pasión y lealtad que él.

Os dejo con mi hermano…

Jose Ramón «Monchu» García González Díaz Azpicueta (Gijón)

Emprendedor social politizado, ideologizado y un poco friki al que le gusta el cine, el baloncesto, la literatura de antihéroes, la cerveza y la carne con ensalada… Todo ello con buena compañía para charlar o para estar.  ¡¡¡Ah, si!!! y soy más de Facebook, que de Twitter, 140 son pocos caracteres para mi 😉

14355184_10210934022931179_4561740960703196100_n

La gran pregunta ¿Qué es para ti la Animación Sociocultural?

Un medio para transformar la realidad y hacerlo de manera sostenible, es decir, perdurable. Eso se hace con la participación trascendente (la hay de otra forma si realmente es participación y no asistencia ???) de las personas que están en el entorno comunitario donde intervienes.

Y te dedicas a esto por qué…

Yo no soy un animador vocacional, soy un inconformista natural y aunque mis primeras acciones de transformación social se dieron a través de esta profesión, creo que el medio «Animación Sociocultural» es una herramienta metodológica de primer orden para poder llevar a cabo una trasformación social determinada de forma sostenible, como ya dije antes

En la actualidad, ¿trabajas en algo relacionado con la ASC?

Por supuesto, soy concejal del Ayuntamiento de Gijón por el Partido Socialista Obrero Español. La política institucional solo tiene sentido para mi, si se hace como expresión de lo comunitario y desde ese punto de vista, yo hago lo que siempre he hecho, trabajar mediante el dialogo y en ocasiones la confrontación con las personas para construir en común.

La mayor parte de mi tiempo lo consumo en conocer el día a día de las personas y entidades que trabajan en mis ámbitos de responsabilidad, para intentar tejer redes y encontrar sinergias que permitan avanzar a las personas y colectivos desde un punto de vista de sociedad civil organizada en convivencia colaborativa.

En definitiva intento en el conjunto de la sociedad de Gijón, como en se hace en las organizaciones más pequeñas, conjugar los intereses, necesidades y egoísmos de los individuos y colectivos para que sumen en el bien común.

La ASC como ámbito profesional, ¿qué opinión tienes sobre ello?

En este sentido, tengo que reconocer que hago diferencias entre quien se dedica al ocio que es parte del contenido profesional y quien hace ANIMACIÓN, ASÍ CON MAYÚSCULAS.

Para mi la ASC solo tiene sentido desde una visión política de la vida, que busca Ver, Juzgar y Actuar sobre la realidad y ahí el ocio y otras estrategias de la profesión, son medios para conseguir fines educativos o de transformación social, no un fin en si mismo. Yo respeto absolutamente todas las profesiones, pero para mí la ASC, trasciende lo que podría considerarse exclusivamente una profesión.

¿Qué mejorarías de la formación que recibimos los animadores y las animadoras?

Yo profundizaría mucho más en la importancia del análisis crítico de la realidad y en la necesidad de una revisión constante de lo que se hace. También acentuaría mucho más las visiones teóricas de la intervención comunitaria y relegaría lo que son herramientas, para esos fines al plano secundario que merecen.

Desde mi punto de vista si un o una animadora sociocultural, no es transformadora o transformador consciente, no es animación sociocultural lo que hace. Puede ser dinamización lo que hace,  puede incluso transformar con sus acciones, pero no es animación si no lo hace conscientemente.

La idea de estas entradas era visibilizar a otros animadores/as, algo que nos quieras contar…

Podría contaros batallitas del abuelo cebolleta, o unos chistes, pero ni soy muy gracioso, ni creo que la gran anécdota o la gran batalla se haya dado aun en mi vida, así que lo dejo para cuando se de… Y las batallitas vividas hasta ahora para los momentos de charla, con o sin cerveza.

¡¡¡¡ SALUD A TODAS Y TODOS !!!!

 

¡Gracias por participar! Te lof yu broder!

Y hasta aquí el 12 meses, 12 animador@s, la semana que viene os contaré que se me ha ocurrido hacer con todas estas entrevistas, para darles utilidad. Y a ver que se me ocurre para el 2017.

#12Meses12Animador@s

Metodología Participativa

Me ha pasado que leyendo proyectos de participantes de mis formaciones, o con gente que he tenido en mis equipos de trabajo, o curioseando por la red  veo en el apartado que «su metodología será participativa», pero luego veo la ejecución y para mi no lo es…

Así que yo me imagino así a esas personas pensando así:


«Ohhh Zeus, tengo que redactar la metodología para una actividad / proyecto / programación / loquesea; voy a poner que la metodología sea integradora, activa y participativa. Porque «pega», queda bien.»

Muchas personas, muchas veces


Y yo me pregunto si saben lo que realmente quiere decir que la metodología sea participativa.

La metodología participativa es un proceso de trabajo que concibe a los participantes de los procesos como agentes activos (PROTAGONISTAS) en la construcción del conocimiento y no como agentes pasivos, simplemente receptores; de esta forma promueve y procura que todos los y las integrantes del grupo participen .

20151124_155750

Cuando se utiliza esta, la percepción, análisis y solución de los problemas no depende ya solo de las personas que llevan el proyecto sino que se tiene en cuenta de manera primordial a las personas beneficiarias y sus expectativas, sus percepciones y necesidades.

La metodología participativa busca fomentar el aprendizaje de una manera global y que de esta manera las personas puedan tener una visión amplia de la realidad.

Este tipo de metodología se fundamenta en tres principios:

Primero, no es producto de una moda ni de la época moderna, pues presentan un largo trayecto histórico.

Segundo, no están diseñadas con el único fin de ser lúdicas, sino que existe un fundamento neurofisiológico que recomienda el uso de las mismas aplicando una serie de técnicas y materiales didácticos para apoyar el aprendizaje.

Tercero, sus fundamentos pedagógicos han sido probados por diferentes corrientes de la enseñanza y del estudio de la conducta.

Se considera que la metodología participativa da mejores resultados cuando los grupos interesados tienen una conducción sólida y un liderazgo innovador. Asimismo, la mejor metodología para planear o administrar un proyecto específico es la que responde a los objetivos, valores y capacidades personales de los participantes que forman parte de un proceso.

Para mi una metodología participativa es aquella que trabaja lo siguiente:

  • Saber (conocimiento)
  • Saber ser (autoconocimento / crecimiento personal)
  • Saber hacer (poner en práctica lo aprendido)
  • Sabor (pasión)

 

Las técnicas en la metodología participativa 

Las técnicas participativas son consideradas como un componente de la metodología, como el medio o procedimiento que se usa para realizar la metodología misma. En otras palabras, las técnicas son sólo una de las muchas herramientas interactivas de cualquier metodología participativa.

Las técnicas participativas están compuestas por diferentes actividades como ser dinámicas de grupo, sociodramas, adecuación de juegos populares con fines de capacitación, títeres, vídeos, dibujos y cualquier otro medio que tenga como objetivo generar la participación, el análisis, la reflexión y un cambio de actitud conciente y duradero en los y las participantes, que conduzca a una planificación de acciones para la solución de problemas.

Las técnicas participativas no son un pasatiempo ni una mera distracción, sino una poderosa fuerza impulsiva que facilita el aprendizaje, profundiza los temas expuestos y propenden además a una educación liberadora, eminentemente participativa.

Ocio del bueno (y con fundamento)

La navidad es inminente, aunque ya hace semanas que podemos comer turrón, y las ciudades estén decoradas con luces de colores.

Esta época del año, es una en las que podemos encontrar más trabajo como monitorxs, animadorxs, dinamizadorxs, etc. Debido a que infancia, adolescencia y parte de la juventud tendrán vacaciones escolares, esto deriva en que tendrán más Tiempo Libre y de ahí que se programen todo tipo de actividades y se contrate a ¿profesionales? para llevarlas a cabo (desde su diseño hasta su ejecución…)

Pongo en interrogantes la palabra ¿profesionales? (¡uy me se me ha vuelto a escapar…!) No para referirme a las personas como tal y si no a las actividades desarrolladas en si

Jugar al pañuelo, recortar hueveras para hacer carpetas, pintar canutillos de papel higiénico o hacer globoflexia, está bien si son herramientas para llegar a un fin y no el fin en si mismas. Si no hay detrás un proyecto educativo, que no una programación de actividades, eso es una prostitución del ocio.

Amén que entiendo a los y las profesionales que trabajan en estas actividades y saben que eso no debiera hacerse así, pero que tiene que comer, que yo puedo ser crítico pero también he trabajado en actividades de ocio, que realmente eran actividades de relleno sin un planteamiento educativo.

Para comprender el valor educativo del Ocio bueno (y con fundamento), y conocer las características de lo que debe ser; me he sacado los apuntes que tienen referencias de gente con más estudios y experiencia que yo.

Ocio

20161204_111302

Dumazedier, en 1971, daba la siguiente definición de ocio:

El ocio es un conjunto de ocupaciones a las que el individuo puede entregarse de manera completamente voluntaria tras haberse liberado de sus obligaciones profesionales, familiares y sociales, para descansar, para divertirse, para desarrollar su información o su formación desinteresada, o para participar voluntariamente en la vida social de su comunidad”.

El ocio va a estar caracterizado por diferentes notas (Cuenca Cabeza, 1995; Llull  Peñalba, 1999):

  • Disponibilidad de tiempo libre
  • Actitud personal
  • Conjunto de ocupaciones condensadas en las tres “d”: Descanso, Diversión y Desarrollo
  • Componente lúdico
  • Dimensión medioambiental, dentro del contexto territorial y ecológico
  • Desarrollo creativo, que posibilita la autoformación y el entrenamiento de destrezas y habilidades
  • Dimensión festiva o vivencia del ocio junto a la comunidad
  • Carácter solidario del ocio, que promueve la necesidad humana de abrirse, comunicarse y entregarse a los demás

Pero claro, dichas notas son las que se dan en los ocios activos, creativos, que exigen una implicación de la persona, una actitud particular; los ocios pasivos, consumistas… no van a cubrir alguna o ninguna de esas notas.

Así se puede establecer también una clasificación de niveles de aprovechamiento del ocio para la persona (López Andrada y otros, 1982):

nivelesocio

En la medida en que las actividades que se desarrollan vayan caracterizándose por ser más enriquecedoras para la persona se irá subiendo en ese esquema.

El descanso, calma, contemplación… (Que no tienen nada que ver con el ocio estéril de “pasar el rato”) marcará el punto medio de ese aprovechamiento.

Por encima tendremos ocios enriquecedores, y por debajo niveles inferiores del ocio que se pueden definir como ociosidad, caracterizados por la apatía, la inactividad, la frustración y el mero consumo de productos y servicios de ocio.

Ese mayor o menor aprovechamiento del ocio va a pasar por la actitud del individuo al enfrentarse a su tiempo libre. Según Trilla (1993) esta actitud se desarrolla en torno a tres ejes principales:

  • Autonomía: Libertad de elección (o su percepción, al menos) sobre lo que se va a hacer en el tiempo libre.
  • Autotelismo: La actividad de ocio tiene un fin en sí misma, y no busca obtener más que el simple deleite de realizarla.
  • Vivencia placentera: El ocio debe ser satisfactorio y gratificante.

En función de esos ejes, el mismo Trilla define el ocio como:

“una forma de utilizar el tiempo libre mediante una ocupación autotélica y autónomamente elegida y realizada, cuyo desarrollo resulta placentero al individuo”.

Esta concepción del ocio, sin embargo, no ha sido constante a lo largo de la historia (Llull Peñalba, 1999). Es más, podemos considerar que es uno de los avances de nuestra civilización, pues durante siglos el ocio estaba reservado a las élites (podéis leer lo que publiqué sobre análisis histórico del ocio y el TL). 

Han sido las conquistas obreras las que consigan continuas mejoras en el tiempo libre para la ciudadanía: menos horas de trabajo, aumento de salarios, vacaciones pagadas…

Pero hasta 1948, con la Declaración Universal de los Derechos Humanos no se consagra el derecho al tiempo libre y al ocio: “Toda persona tiene derecho al descanso, al disfrute del tiempo libre, a una limitación razonable de la duración del trabajo y a vacaciones periódicas pagadas (art. 24)”.

En nuestra sociedad actual, vamos a distinguir 3 concepciones del ocio (Cuenca Cabeza, 1998):

  • El ocio como autorrealización: Se entiende el ocio como un ejercicio de libertad y autodesarrollo personal y comunitario, un proceso dinámico de perfeccionamiento, de mejora, de adquisición de habilidades…
  • El ocio como derecho: Se entiende el ocio como un derecho inalienable, y que se explicita reconociendo el derecho de los ciudadanos a la cultura, al deporte, al turismo… Derecho que ni siquiera en nuestra sociedad es efectivo: véase por ejemplo las personas discapacitadas.
  • El ocio como calidad de vida: Se entiende el ocio como un requisito indispensable para garantizar la calidad de vida de las personas, que reporta indudables beneficios directos (satisfacción de la necesidad de ocio, prevención de enfermedades, mantenimiento de la forma física y mental…) e indirectos (corrige y equilibra otros desajustes y carencias personales y sociales).

Las tres son acertadas; es más, como realmente puede definirse el ocio y adquirir todo su sentido positivo y enriquecedor es teniendo en cuenta esas tres corrientes o concepciones.

Una perspectiva integradora del ocio lo podría entender del siguiente modo:

el ocio es un derecho que deben disfrutar todos los seres humanos, independientemente de su  raza, color, creencias o condición social, porque tiene indudables consecuencias sobre el ejercicio de la propia libertad y la capacidad de autorrealización de las personas, grupos y comunidades, siendo un elemento a la vez garante e indicador de la calidad de vida”.