Prejuicios cognitivos

Prejuicio cognitivo: deformación de la realidad debida a nuestra forma de percepción, una percepción sin base real.

Estos últimos meses ando metido en tantos grupos, formación va y formación viene; escuchando y hablando con tantas personas diferentes que me ha dado por pensar en la manera en que expresamos las opiniones y los prejuicios o sesgos que tenemos a la hora de «ver su / nuestra realidad»

Me encanta que me confronten (desde la educación, por supuesto) y observar las opiniones e ideas que tienen las personas sobre cualquier tema, aunque en mis cursos solemos hablar de educación, fomentar la autonomía, ocio, valores… y los temas de conversación se suelen relacionar con esos temas… y escucho cada burrada (en mi opinión)

En ocasiones puede venir del desconocimiento, aunque a día de hoy donde este es muy accesible (vale, ok, no todas las personas desarrollan la capacidad de buscar información y reflexionar sobre ella para hacerse una opinión) pero casi siempre lo atribuyo a un sesgo que parte de la propia experiencia y vida de cada persona. Por eso he ido a mirar unos apuntes que hablaban de los prejuicios cognitivos.

 

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Casi seguro que en algún momento os habéis preguntado «¿por qué esta persona ve este tema de esa manera?« Si trabajamos con grupos nos viene bien conocerlos, o por lo menos darles nombre.

Ahí van:

  • Efecto placebo. Dar capacidad a algo que no la tiene. 
  • Deformación profesional. Interpretamos, explicamos y comunicamos la realidad según las convenciones de nuestra profesión, descartando otros puntos de vista. 
  • Sesgo egocéntrico. Interpretar los hechos desde un punto de vista personal sin tratar de comprender puntos de vista ajenos. Es propio en los primeros años del desarrollo psicosocial y debe ir atenuándose entre los 6/7 años. Lo contrario es la empatía. Ejem. situación donde no aceptamos explicaciones hasta que nos dan la que realmente queremos escuchar.
  • Efecto de arrastre (Efecto Bandwagon). Es la tendencia a coincidir en las afirmaciones, conductas, creencias o valores del grupo. 
  • Efecto de falso consenso (consenso es la confluencia de acuerdo de la totalidad del grupo sobre una cuestión). Es sobreestimar el grado en el cual el grupo está de acuerdo con nosotros. Ejem. Cuando no manifiestan su desacuerdo, pensamos que están de acuerdo sin más.
  • Efecto de sobreatribución. Nos atribuimos a nosotros mismos el éxito propio y a causas externas los fracasos. Para los demás hacemos lo contrario, su éxito es por causas externas y el fracaso por su culpa. Ejem. Si nos funciona una estrategia, el éxito es nuestro, pero si no funciona es del grupo.
  • Efecto de Von Restorff. Tendencia a quejarse constantemente para llamar la atención, hacerse notar.
  • Efecto forer o Efecto Barnum. Tendencia a identificarnos con las descripciones de personalidad hechas expresamente para nosotros (mi queridísimo piscis…)
  • Efecto halo. Generalizar el grado de un rasgo personal a otra faceta o a toda la personalidad.
  • Efecto Keishorm. Predisposición a contradecir las ideas de una persona con la cual no se simpatiza.
  • Generalización apresurada. Sacamos conclusiones sin esperar a tener datos o hechos suficientes.
  • Percepción selectiva. Tendencia a que los temores, ilusiones, expectativas afecten a la percepción.
  • Sesgo de disconformidad. Descartar la información que contradice nuestras creencias y aceptar las que coinciden.
  • Prejuicio de etiquetación. Colocar etiquetas simplificadas a grupos humanos y aplicarlas a la totalidad de sus miembros.
  • Utilización. Poner etiquetas contrarias. Usar casos ejemplificantes contrarios.
  • Profecía autocumplida (efecto Pygmalión). Tendencia a hacer real lo que creemos que es real. Ejem. Dar por perdidas a personas con bajo rendimiento escolar porque les consideramos incapaces de mejorar.

Ahora después de releer y anotarlos para la entrada, toca hacer autocrítica y ver cuáles tengo yo ;O)

Lo que hacemos cuando «animamos»…

Que un animador o animadora sociocultural, «anima», no debería ser ninguna sorpresa. Que no se entienda a lo que nos referimos cuando decimos que «animamos»… para personas no relacionadas con la animación sociocultural, por desgracia tampoco es una sorpresa.

Nuestras funciones pasan por organizar, dinamizar y evaluar fomentando la autonomía personal y grupal de los colectivos. Para ello, aplicamos técnicas de dinámica de grupos y utilizamos recursos comunitarios. El objetivo es (o debiera ser) generar espacios de convivencia, redes de relación, de participación comunitaria, de disfrute del ocio y la cultura y potenciar la solidaridad.

Por si acaso no queda muy claro, qué hacemos, voy a dejarlo de forma explícita.

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Lo que hacemos cuando «animamos» es…

Liderar la acción. Promovemos, organizamos y damos soporte para que desarrolle el proceso. Si todo va bien, poco a poco debemos desaparecer.

Llamar la atención. Cuando toca… Nos movemos, alzamos una mano, apagamos y encendemos luces, silbamos, pedimos silencio, saludamos, etc.

Mantener la concentración. Aseguramos el desarrollo sin interrupciones: Enfatizamos con la voz, usamos expresiones llamativas, facilitamos con recursos gráficos o ilustramos con anécdotas, etc.

Motivar. Algunas cuando planificamos (elección de centros de interés, decisiones compartidas, trabajo colaborativo, etc.), y otras «in situ» (anécdotas, bromas, ejemplos contextualizados, refuerzos personales y grupales contacto corporal o contacto no verbal

Saber esperar. Las personas necesitan tiempo para pensar y concentrarse. Los silencios pueden ser espontáneos o explícitos (“vamos a dejar unos minutos para reflexionar sobre X”)

Dar consignas para la tarea. Es importante aprender a dar las consignas marcando fases, partes, pasos. A veces es preferible realizar un ejemplo práctico para que se entienda perfectamente lo que esperamos.

Interactuar con los y las participantes. Obvio.

Delegar en el grupo. La técnica grupo permite repartir el liderazgo en el propio grupo. Hacer subgrupos, organizar el trabajo, facilitar en asambleas… poco a poco debemos empoderar al grupo

Mantener el orden. el orden requiere autoridad. Al principio, es necesario asumir el papel directivo del proceso y contar con normas mínimas para convivir. Cuando el grupo vaya creciendo y consolidándose, se autorregulará.

Observar el proceso. Cualquier observación puede ser interesante. Ser consciente de lo que pasa en el grupo, a las personas, durante las actividades, desde su planificación, en su desarrollo y en la evaluación. Atención siempre al 100 %

Valorar y flexibilizar. Ajustamos el proceso partiendo de la información que observamos, de las peticiones del grupo, valorando el estado de ánimo, atención, implicación 0 motivación de las personas.

Documentar. Informes, memorias, fotografías… lo que sea, pero recogemos evidencias de lo que hacemos.

Y claro, en ocasiones, también animamos, sin comillas ;O)

Perfil del Animador/a Sociocultural (nueva versión)

Hacía tiempo que me apetecía tener una versión diferente de la icónica imagen del «Perfil del Animador/a Sociocultural» sacada del libro homónimo de Ezequiel Ander-Egg.

Ya había publicado una entrada sobre esta imagen, con una versión hecha de fotos con un servidor como modelo.

Es una imagen que utilizo mucho en las formaciones para hablar del perfil del animador/a o monitor/a (como ya comenté en la técnica de «El perfil de…») así que tener una versión más moderna y neutra parecía una buena idea.

Aquí os dejo la ilustración realizada por Angélica Chamorro, una ilustradora que tuve la suerte de conocer en unas jornadas de empleabilidad organizadas hace unos meses para contar nuestra experiencia de «autóMonos», perdón, de emprendedores :O)

Es bueno esto de hacer red. Os recomiendo que paséis por su web.

Y ahora sí, aquí la obra

Con texto a color fondo naranja
Ilustración de Angélica Chamorro