Demonizando a la juventud (de nuevo, para variar)

Nota previa: Escribo esto NO SIENDO JOVEN pero habiendo trabajado mucho en esta franja desde que lo era y ahora.

 

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2007, con 21 años, ¿joven que no se preocupaba?

 

No paro de leer en prensa, en redes sociales o de escuchar en noticias el gran riesgo que suponen los y las jóvenes. Hace unos meses en el confinamiento, ahora en esta «nueva normalidad» (que rabia me sigue dando este término)

«No llevan mascarilla», «Se ha hecho un botellón en…» «La relajación ante el COVID de la juventud preocupa…» «Para que no les importa…» – Son algunas de las opiniones y titulares que he leído. Y no digo que hay gente joven que cometa infracciones o no cumpla las medidas, pero hacer tanto hincapié en que lo hace la juventud, me parece tan demonizante como indicar la nacionalidad cuando un delito lo comete una persona extranjera.

Adultocentrismo: hace referencia a la existencia de un tipo hegemonía, una relación social asimétrica entre las personas adultas, que ostentan el poder y son el modelo de referencia para la visión del mundo, y otras personas, generalmente infancia, adolescencia, juventud y personas mayores.

Si nuestra realidad era ya de por si adultocéntrica, tras esta pandemia, se ha reforzado mucho más. Hemos tratado de volver a «lo normal» para una persona adulta de media. Cómo volver al trabajo, cómo gestionar el ocio adulto (cenas, cine, artes escénicas…).

Se tardo bastante en hablar sobre las necesidades de la infancia, a las que identificamos con parques, aunque al final se permitieron los paseos pautados, pero ¿y la juventud?. Quedó relegada a los tiempos y espacios del resto de población (salvo personas mayores) Siendo una etapa vital en la construcción de la identidad. 

Formación, ocio, empleo, movilidad, vivienda… son muchos los aspectos que ya afectaban a la juventud y que en este nuevo paradigma seguirán siendo centro de interés, que no se nos olvide. No son el futuro, son el presente.

Cabe mencionar que en paralelo a esta realidad que se nos vende, en el movimiento asociativo, existe una juventud que se mueve, reivindica y está actuando. Os invito a que investiguéis sobre asociaciones juveniles, consejos de juventud o plataformas de vuestro entorno, para ver qué están haciendo.

 

Todas las franjas de edad importan, todas tienen sus necesidades, pero la juventud es de las mejores etapas, para mi. Dónde hay mucho que experimentar, descubrir, vivir con intensidad, donde todo lo ves que «queda mucho tiempo», cuando «te haces» para el futuro…

Una opinión personal, es que si demonizamos tanto a la juventud, es envidia velada de que nosotros y nosotras ya no lo somos. Y jode.

 

Extra: Esto es más viejo que la tarara. Aquí os dejo un vídeo, donde «unos mayores» dicen «que loca juventud» a algo que seguro nos parece de «carcas»

Acordarse de Santa Bárbara cuando truena y del Tiempo Libre cuando hay pandemia

Por fin hemos podido tener «encuentros en la tercera fase» y ahí me he podido tomar una caña con colegas, y de la profesión también.

Así que entre los «¿qué tal el confinamiento?» «¿cómo estás?» y demás preguntas de tiempo sin verte, nos pusimos a hablar del verano* y el curro en el ámbito del tiempo libre.

*Vale que vamos rumbo al verano, y todo el mundo se preocupa ahora por «los campamentos» (cómo si fuera lo único que sea hace en la educación en el tiempo libre. Que si, que molan, pero hay más vida después de las colonias o campas y por supuesto más allá del verano)

 

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Excursión en una colonia urbana. Verano 2019

 

Es verdad que los y las profesionales del ámbito nos preocupa cómo se podrá ejercer en esa «nueva normalidad» (concepto que por cierto mete miedo. ¿qué es normal?), de hecho yo mismo ya escribí sobre ello. Y bueno también de lo que nos va a hacer falta la animación sociocultural.

 

Pero os voy a contar un secreto, a quienes nos dedicamos a esto…

LA EDUCACIÓN EN EL TIEMPO LIBRE NOS PREOCUPA DE ANTES, AHORA Y SIEMPRE.

 

De las anécdotas que compartimos, y alguna reflexión posterior, he sacado el Top 10 de nuestras preocupaciones permanentes:

  1. No tener espacios apropiados para el desarrollo de la actividad
  2. Familias que lo ven como un aparcamiento para menores y se la pela el trasfondo educativo, o como un servicio en el que exigir pero no aportar
  3. No querer invertir en materiales adecuados para poder hacer nuestra labor
  4. LAS RATIOS (así en mayúsculas, esas que se suelen pasar por el forro)
  5. Programaciones incompletas o poco ajustadas a la realidad.
  6. Falta de información sobre participantes.
  7. Escasa o nula formación en materia de diversidad.
  8. Derivada de la anterior, falta de espacios inclusivos DE VERDAD, no guetos especializados
  9. Ser animador/a TASOC y no poder currar por no tener el título de monitor/a o director/a de tiempo libre.
  10. Legislación en materia de tiempo libre, infancia o juventud desfasada o que no recoge todo lo que se precisa del ámbito.

 

Hay algunas más, y ahora le sumamos el factor coronavirus…

Pero por favor, no hagamos lo que dice el título: Acordarse de Santa Bárbara cuando truena y del Tiempo Libre cuando hay pandemia.

¿Y del ocio y tiempo libre qué?

¿Podré llevar a mi hijo este verano al campamento? es el titular de una noticia que publica hoy el diario El País, que me han pasado en el grupo de whatsapp del Nodo Ibérico de la Red Iberoamericana de Animación Sociocultural del que formo parte.

La noticia (recomendable leer) habla sobre empresas que se verán afectadas por al incertidumbre de cara a la campaña de verano (colonias, campamentos, actividades al aire libre…) Y entiendo su preocupación. Formo parte de una entidad que promueve una Empresa de Inserción Social y que desarrolla proyectos comunitarios, y también nos preocupa nuestra supervivencia.

Pero creo que en el contexto actual regalo de este puto virus (si, es una mierda) nos ha regalado, hemos visto que podemos vivir sin un patrón de consumo como el que teníamos, lo que abre un nuevo panorama hacia esa «nueva normalidad»  de la que habla el gobierno. Esto incluye obviamente también al sector del ocio y tiempo libre educativo.

 

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Agosto 2019: Actividad de TL al aire libre

 

¿Ocio o negocio?

No veo mal que sea una actividad profesional y remunerada. Pero no a toda costa.

Que es un sector del que muchas empresas de servicios han hecho su negocio sin tener en cuenta los criterios culturales, sociales y educativos que marcan el ámbito de la educación en el tiempo libre, es algo que ya se habla desde hace tiempo. En este punto, os recomiendo leer el artículo de Victor Ventosa El auge de las actividades de tiempo libre: ¿ocio o negocio? que compartí hace 9 años.

 

¿Y hacia dónde vamos?

Más allá de si este verano se podrán hacer actividades de ocio y tiempo libre creo que debemos pensar CÓMO queremos que sean (siempre repito en mis formaciones de TL que no es tan importan «qué» si no «cómo», ya es manía)

La educación en el tiempo libre del futuro, debe ceñirse a su pasado. Al menos a sus orígenes metodológicos y principios. En la entrada Qué es y qué no es Educación en el Tiempo Libre expongo lo que creo que debería ser la manera de desarrollarla (por cierto, en estos días está siendo muy comentada por un grupo de futuros monitores y monitoras os recomiendo leer los comentarios al final de la misma)

Al final de la misma lanzo una pregunta, que ahora mismo contesto. NO, no es educación en el tiempo libre todo lo que reluce.

Aprovechemos que nos toca reinventar cómo poder desarrollar nuestra acción para hacerlo bien. Intencionalidad educativa, gestión, adaptabilidad, que sea acorde a las necesidades sociales, y no solo a las de ahora, a las de cada momento.

Tenemos trabajo que hacer. Mucho.

Supongo que darles vueltas es deformación profesional y personal. Pero es que soy un friki de lo mío ;O)

 

* Ahhh y si al final se pueden desarrollar actividades de tiempo libre, a la hora de escoger un campamento aquí te dejo unos criterios para escoger hechos por mi. No porque tenga la verdad absoluta, pero si experiencia en el ámbito como monitor – animador.