¿Y para mayores de 30 qué tenéis?

¿Y por qué solo es para jóvenes?; Solo me paso «x» años, ¿Y quienes tenemos más años qué hacemos?

La pregunta que da título a esta entrada, estoy seguro que os la habrán hecho si habéis trabajado en algún proyecto cuyo colectivo de atención sea la juventud. Y es que siempre hay personas que «se quejan» de ello, y no suele entenderse el por qué de ese privilegio de menores de 30.

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Fuente: Pixabay

Como animador, para mi está claro el motivo. Lo resumo en dos razones: La juventud es un etapa vital importante y el carácter preventivo.

La infancia y la  juventud son uno de los periodos más importantes en el desarrollo de la persona, es el momento en el que la persona necesita construirse una firme IDENTIDAD. Es decir, educarse y formarse como una persona diferente, como un ser individual y conocer sus propias habilidades,  posibilidades, así como sentir que se tiene valor como persona.

Todo esto se va adquiriendo con experiencias y aprendizajes y en esas etapas de desarrollo en las primeras etapas de la vida (y también en las posteriores)

La prevención, parte de la concepción de que la educación  las personas como un proceso de construcción social, en donde se consideran los diversos determinantes del proceso (biológico, económico, ecológico, cultural psicosocial, etc.) Se promueve que por que la medio de acciones preventivas que impulsen el desarrollo de la persona, lo cual significa que su objetivo es apoyar y promover el desarrollo de la persona, cuanto más, en etapas críticas de ese proceso.

Todo lo que invirtamos en personas en el presente, será una mejora en el  futuro. Si no se invierte para mejorar la salud, el ocio, la formación, el empleo, el futuro puede verse socavado y ello puede derivar en problemas sociales.

Además, una juventud sin opciones de futuro repercute en el crecimiento económico de las sociedad. Si las personas no pueden emanciparse (entendiendo emancipación como toda aquella acción que permite a una persona acceder a un estado de autonomía) aumenta la dependencia (de las familias, del estado)

 

 

Reconozco y entiendo que en el contexto social que nos movemos, hay muchas personas que necesitan soporte (y mucho), y creo que se debe dar una respuesta a sus carencias, pero no podemos dejar de prevenir… y eso implica invertir en infancia, en juventud.

 

Así que para mi, la respuesta a «¿Y para mayores de 30 qué tenéis?» sería que no fuese necesario que necesitase apoyo, que haya tenido un proceso vital de formación, y aún lo siga teniendo, que haya adquirido competencias para poder ser una persona autónoma.

 

 

 

El barrio: Espacio de intervención

Para mi, uno de los mejores espacios de intervención es el barrio. Después de todo yo soy «de barrio», en concreto de La Calzada (si de ese en el que bajamos a Gijón, no al centro)

La Calzada ha sido el barrio obrero por excelencia de la ciudad. En el vivían, viven, muchos de los que fueron trabajadores de los astilleros y del metal. Un barrio dinámico reivindicativo, con sentimiento de pertenencia y fuerte movimiento asociativo.

Pero más allá de mi barrio, al que por supuesto estoy orgulloso de pertenecer y vivir, os voy hablar de por qué creo que es un espacio idóneo de intervención. 

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Mi barrio, por supuesto. La Calzada

 

Para que no solo se quede como una apreciación mía, me he leído un par de documentos*, que me permitan redactar este artículo.

Primero, vamos a acercarnos a la imagen de un barrio (podría describir La Calzada casi en totalidad):

Están habitados por una población de un perfil socioeconómico concreto (asociado a las clases muy bajas, bajas o bajas-medias de la sociedad, es decir, a las de menor poder adquisitivo, menores niveles formativos y menos relacionadas con los grupos de decisión e influencia).

Presentan unos bajos niveles de inversión pública (en ocasiones con significativos déficit históricos) y muy reducidos niveles de nueva inversión privada (en especial, para actividades económicas de alta competitividad).

Su origen tiene mucho que ver con determinados procesos de crecimiento económico y desarrollo de actividades (desde los barrios surgidos en torno a una fábrica hasta los del “desarrollismo” del tercer cuarto del siglo XX).

Morfológicamente, son heterogéneos (grandes polígonos de vivienda plurifamiliar resultado de importantes operaciones de promoción pública o privada, collage de fincas plurifamiliares de promoción individual fruto de la sustitución y densificación de tejidos residenciales populares preexistentes, sectores de autoconstrucción, etc.).

Sus parques de viviendas sufren deterioro (motivado tanto por los propios materiales de construcción como por las dificultades económicas de los ocupantes).

En muchas ocasiones presentan significativos déficit urbanísticos (urbanización y redes de abastecimiento de mala calidad, falta o localización periférica y no estructurante de equipamientos y espacios verdes, etc.).

Están estigmatizados por la reveladora presencia de población emigrada extranjera recién llegada y de bajo poder adquisitivo, y de elevados índices de población en situación o riesgo de exclusión social.

En relación con su dinámica comunitaria, en muchas ocasiones, ha estado protagonizada por movimientos vecinales reivindicativos de servicios y equipamientos urbanos (en algunas ocasiones)

 

Con los visto hasta aquí, los barrios nos resultan útiles para intervenir porque:

  • Es asequible. El número de personas con las que trabajamos se reduce
  • Los problemas susceptibles de solución son compartidos por la mayoría de la población de la zona
  • La comunicación es mucho más fluida.
  • Sentimiento de barrio. Los diversos sectores de población que componen el barrio condicionan un tipo de proyecto u otro en función de su distribución y necesidades.
  • La intervención se puede adecuar mejor a la realidad cotidiana de la población a la que se dirige.
  • Es más fácil provocar y canalizar la Participación, despertar el sentido de pertenencia y favorecer el compromiso de la ciudadanía.

 

Es por estos motivos por lo que resulta más útil y fácil abordar determinados temas y establecer proyectos de intervención en el ámbito de barrio que en el conjunto de la población.

 

*Bibliografía:

  • Hagamos de nuestro barrio un lugar habitable Manual de intervención comunitaria en barrios. Josep Buades Fuster y Carlos Giménez Romero
  • Intervención integral en barrios: conceptos, instrumentos y elementos de mejora. David Mongil Juárez

Animador/a cuando estás en desempleo…

Esta entrada creo que es un complemento a dos que he escrito hace poco. La primera «Burcar curro de animador/a» y la segunda «Paraciones».

Es habitual como os contaba en una de ellas, que cuando trabajamos por proyectos, subvenciones, convenios, prestaciones de servicio (son tantas las opciones para la inestabilidad laboral) tengamos periodos de estar en situación de desempleo, osea «en paro».

Primero decir que aunque estemos «en paro», no debemos estar «parados/as». Descansar está bien, es necesario; pero también hay que mover el culo. Aunque eso ya lo dejo a decisión de cada persona.

Lo que yo quería contaros es, como en otras ocasiones basado en mi propia experiencia, qué hacer en esos períodos de desempleo.

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Ahí van…

  • «Estar de alta en el paro». Acto seguido a que finalice el contrato, darse de alta como demandante de empleo. Bien puedes ir a la oficina que te corresponda o si tienes las claves hacerlo en línea desde el ordenador, tablet o móvil. No hay excusa.

En mi familia es una práctica habitual desde que cumplíamos los 16 años tener la tarjeta de demandante de empleo siempre que se nos acaba un trabajo, y en nuestro sector es importante, muchas subvenciones de contratación tienen en cuenta el tiempo que se ha estado en situación de búsqueda de empleo («de alta»).

Como anécdota… Yo perdí la oportunidad de un contrato una vez por ¡¡1 DÍA!! ya que tardé en ir a darme de alta. Nunca más me ha vuelto a pasar. En cuanto se me acaba el contrato, me doy de alta. De los erres se aprende, y mucho.

 

  • «Solicitar el paro», la prestación por desempleo (si la tienes*) o subsidio, ayuda familiar… Son manías, pero tengo gusto por tener ingresos todos los meses. Y nunca se sabe cuánto puedes tardar en firmar el siguiente contrato. Tenemos 15 días hábiles para hacerlo. Y desde hace poco los sábados ya no cuentan. Para esto es indispensable estar en situación de alta.

* Remarco ese «si la tienes». Yo siempre ando haciendo cuentas para «tener para el paro». Por lo de nunca saber cuándo puede acabarse un trabajo, o para tener la tranquilidad de poder irme (siempre por las buenas) de uno, y tener tiempo a buscarme otro.

En mi vida he solicitado la prestación por desempleo en 3 ocasiones. Y como he comentado en otras ocasiones no sé lo que es sellar la cartilla del paro, nunca he estado más de 3 meses en situación de desempleo. Esa suerte me ha hecho que nunca agote la prestación, por lo que siempre he generado un «paro nuevo» y siempre he escogido el mejor, renunciando al otro.

Y no siempre es fácil… Desde el 9 de enero he tenido que acudir a 3 citas en el Servicio Público de Empleo para poder solicitar mi «paro»

 

  • «Coger un curro aunque sean dos días». He escuchado a personas decir que para dos días no les merece la pena estar trabajando y luego reiniciar los dos trámites que os he comentado anteriormente… bueno es respetable, pero nunca se sabe que curro corto, puede desembocar en uno duradero.

Algún trabajo de esos para unos días se me acabó convirtiendo en años. Yo soy de invertir y jugármela. Además si estás en desempleo, tienes tiempo de sobra para poder hacer esos trámites.

 

  • «Recíclate y fórmate». Acude a charlas, talleres, congresos, cursos, lee, investiga, adquiere nuevos conocimientos, conoce gente nueva.

Esto es algo que desde mi punto de vista hay que hacer de manera continua, pero cuando liberas horas por encontrarte en desempleo, más aún.

 

  • Última y quizás la más importante «no te machaques». Estar sin trabajo y queriendo no estarlo es una putada, pero viniéndote abajo más de la cuenta (porque estar jodido es lo natural) no te beneficia.

Yo tengo una actitud positiva frente al desempleo, aunque me haya cabreado en ocasiones. Pero trabajando o colaborando con proyecto que ayudan a mejorar la empleabilidad de las personas, me he encontrado con gente muy disgustada (con razón) por lo complicado de su situación. Tanto que en ocasiones les ha derivado en adoptar una actitud de derrota total.

La situación está jodida (llevamos años así) pero no debemos permitir que nos hunda. Sé que es más fácil decirlo que hacerlo, pero hay que intentarlo. Procura hacer cosas que te sienten bien, no pierdas calidad de vida. El ocio, aún en desempleo, es fundamental.

 

No sé si a quienes me leáis (animadores/as o no) os servirán estos apuntes de vida que he ido aprendiendo por el camino, pero aquí se quedan por si alguien los busca ;O)