Pasa de las listas de «cosas que hacer para…»

Cuatro puntos (no cardinales) para comenzar:

  1. Como persona optimista, con gran fe en el potencial de que las personas pueden cambiar su vida. Me encanta marcarme objetivos, fantasear con cosas que vivir y buscar la manera de conseguirlo.
  2. Como persona curiosa, leo un montón de artículos, blogs, web, libros simplemente “por saber”. Últimamente, al estar formándome como coach, leo bastante sobre coaching y crecimiento personal
  3. Como persona positiva, y además monitor de Risoterapia me encanta tener una actitud proactiva, sonreír y hacer reír.
  4. Como persona crítica, creo que en la actualidad el desarrollo personal, la mejora, el crecimiento, la positividad, el “buenrollismo” (¡toma palabro!) se ha convertido en un nicho de mercado (aunque eso es otro tema) y han surgido un montón de “gurús” que nos indican “que debemos hacer para ser felices” o “pasos a dar para tener una vida plena”.

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Dicho esto…

Como os comentaba en el punto 2, leo bastante, y me suelo encontrar un montón de artículos, que rezan con los siguientes titulares (os los dejo con enlace a la noticia):

 

Con respeto a todas las personas que los han escrito… Coincido en querer hacer muchas de esas cosas que figuran en esas listas, en cambio hay otras que no me apetecen nada, y otras que me parecen absurdas (sobre todo las que se orientan a hombre o mujer, ¿en serio…?) Me parecen opiniones muy subjetivas (como este artículo mío) como para recomendar que “todo el mundo” deba hacerlas.

Mi reflexión, después de todo esto, va a lo siguiente: ¿No deberíamos promover que cada persona busque su propia felicidad? Más que decirle de qué manera (según nuestro propio rasero, claro) ser feliz. 

Es utópico y algo egoísta pensar que lo que a uno mismo nos hace felices, sirve para otra persona.

Cada persona es la protagonista de su vida y debe encontrar la manera de contar su propia historia y ser capaz de hacer su propia…

Lista de “X”

cosas/consejos/mantras/trucos

que

hacer/decir/oler/pensar

antes/durante/después/nunca/aveces/siempre   

de/que…

O no la hagáis. Busca lo que TÚ necesites y desees y ¡a por ello!

Y como te digo en el título pasa de las listas ;O)

Que delicado lo tienes…

El título de la entrada, hace honor a mi padre, el Chato, que realmente diría «Joer, que delicao lo tienes». Y es que esta frase me la ha dicho alguna que otra vez cuando ante algún inocuo comentario suyo, yo estallaba cabreado (por trabajo, por cansancio, o por gilipollas, que no dejamos de ser padre e hijo)

Ya os he contado en alguna ocasión, que tengo una sana manía de leerme mínimo 2 periódicos de la que bostezo y me tomo el café de la mañana. Desde ya hace un par de años esto se amplia a otros ratos del día en los que ya no solo leo prensa, además añado redes sociales, blogs y los comentarios de esas publicaciones. 

Hace tiempo que llevo observando las reacciones de las personas, y creo que la frase «nunca llueve a gusto de todos» es la tónica actual, pero, ojalá solo nos quedáramos ahí… Es que ahora se suele expresar una idea, hay veces que te la intentan «meter a calzador» y si no se está de acuerdo, nos enfadamos, insultamos o caemos en el «tú no tienes ni puta idea…»

Algunos temas de ejemplo en los que hay mínimo dos posiciones enfrentadas y se menosprecian las de «lxs otrxs»:

Política (Opiniones variadas, todos saben que hay que hacer, «lo mejor») Sobre el despropósito de no tener gobierno, no hablaré…

Toros (Insultos de un lado al otro y vuelta. Asesinos, torturadores, hippies, terroristas)

Pokemon Go / Fútbol (lo meto en el mismo saco, porque he visto comentarios de «frikis» o «hooligans»)

Obviamente os menciono tres temas, que en actualidad están dando más que hablar, ya que es donde he cogido mucha inspiración.

No voy a dar mi opinión respecto a ellos, y eso que me encanta opinar, debatir y discutir (de forma sana, aunque me acalore); ya que la idea de esta entrada es relatar que todxs «lo tenemos delicado» por lo poco que se nos educa en 

THE LOW-DOWN

  1. Actitud de la persona que respeta las opiniones, ideas o actitudes de las demás personas aunque no coincidan con las propias.

Y no se en qué momento hemos convertido defender nuestras ideas, algo en lo que veo también muy necesario educar, en un ataque a toda aquella persona que nos contradiga o trate de defender una postura diferente.

Hay formas de quejarse, reivindicar y promulgar nuestras ideas (Participación), pero antes vamos con el A, B, C de lo que debería ser una persona que convive con las demas. Para mi lo primero trabajar esa tolerancia.

Así que os dejo unos ejercicios para entrenar ;O)

  • Abre la mente. ¿Cómo hago esto?. Escuchar para saber lo que te están contando, no solo para argumentar en contra.
  • Empatiza, hagamos el ejercicio de ponernos en «sus zapatos». Cada persona tiene una realidad diferente, y no podemos pensar de la misma manera. En base a lo que hemos vivido se forman nuestras opiniones. Una persona que se ha quemado, no quiere oír hablar de fuego.
  • Entender que las verdades absolutas no existen. Todxs podemos equivocarnos, mucha gente pensó que la tierra era plana (una gran verdad de otra época) y mató por esa idea, piensa en ello.
  • Ten seguridad en ti mismo/a. Que no compartas una opinión o postura diferente a la tuya no te hace débil, ni tampoco ceder o rectificar. No tengas miedo a equivocarte, de los errores se aprende mucho.

Así que a entrarnos, y no tenerlo «tan delicado» todo.

Y tú ¿que tipo de animador/a eres?

Otro posibles títulos que se me ocurrió eran.. «Ser animador es más que un papel» «Animadorxs ¿nacen o se hacen?» «Reflexiona antes de animar», pero ha ganado este ;O)

Y es que la idea de esta publicación, surge de recordar cuando decidí estudiar animación sociocultural y mi hermano me dijo que sería «otro inútil con título« (comentario que retiró) y de leer las entrevistas que estoy haciendo de 12 meses, 12 animador@s, y ver que hay muchas y varias formas de entender la ASC.

Ya he comentado en otras entradas lo perdido que entras y sales de la formación como animador (antes TASOC y ahora TASOCT), por eso creo que cada animador/a debiera reflexionar de que tipo quiere ser (soy fan del autoconocimiento, que le voy a hacer); así que me he planteado que 3 preguntas podríamos hacernos…

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Y aquí, las preguntas:

1 – ¿Qué crees que es la Animación Sociocultural?

Con énfasis en el «crees» porque no pienso que nadie tenga muy claro que es la ASC antes de comenzar, muchos ni durante y algunos hasta después.

Hay gente que piensa que es organizar eventos, jugar, hacer globos, algo de proyectos, eso de los campamentos, trabajar en residencias, hacer cumpleaños, currar en asociaciones…

Opiniones tantas como opciones de cómo tomárselas, pero pensar en qué crees que pueda ser la ASC, influye y determina cómo y en qué puedes trabajar a futuro

2 – ¿Qué habilidades, conocimientos y actitudes crees que son importantes para el desempeño del trabajo un/a animador/a?

Si crees que vas a hacer animaciones de la BBC (Bodas, Bautizos y Comuniones) puede que no sea necesario conocer cómo elaborar un proyecto, pero estaría bien invertir en saber hacer malabares y tener cierto duende para el espectáculo.

Os recomiendo hacer una tabla en la que pongáis los diferentes aspectos que consideréis necesarios. Aquí os dejo con ideas varias, sin pensar en ningún animador/a concreto.

Habilidades

Actitudes Conocimientos

Don de gentes

Conocimientos ofimáticos

Malabares

Oratoria

 

Liderazgo

Respeto

Tolerancia

Buen humor

Solidaridad

Historia (del ámbito en el que nos movamos)

Política

Procesos de Participación

Dinámica de grupos

Planificación de proyectos

 

 

3 – ¿Qué tipo de animador/a puedes ser, conociendo tus características personales?

No qué quisieras ser, si cual podrías ser de acuerdo a tu persona.

Podrías hacer un espectáculo arriba de un escenario si tienes algo de vergüenza, asumir la coordinación de un grupo si no te organizas bien, trabajar con colectivos de riesgo si «te dan miedo», realizar actividades educativas sin creer en que estás educando, redactar proyectos si el procesador de textos es brujería para ti…

 

Y con esto quizás podamos orientarnos mejor cada uno y cada una sobre qué tipo de animador/a queremos ser. Claro está, que estas preguntas solo son el comienzo. Deberíamos autoevaluarnos cada cierto tiempo, fundamentarnos con teoría, enriquecernos con mucha práctica, retarnos con diferentes experiencias…

Cabe mencionar que no considero ningún tipo de animador o animador mejor o peor, simplemente tengo una forma de entender las ASC, y tengo claro de que tipo quiero ser, porque aunque no me falte descaro para hacer coreografías con niñ@s (ya lo he hecho) o tenga dotes comerciales para vender actividades lúdicas, me gusta que lo haga tenga un sentido de transformación social, de mejorar mi (nuestra) realidad, vamos en definitiva de cambiar el mundo (soy un flipado)…

¿Y tú de qué tipo eres?